G. MORENO/EUROPA PRESS
En el centro de la polémica esta la foto publicada hoy por el diario 'La Repubblica' en la que aparece una prostituta semidesnuda y tumbada en el suelo de una celda del cuartel de la Guardia Urbana de Parma (norte del país).
Según detalla el diario, la fotografía fue tomada después de una operación antiprostitucion. La chica, que es de origen nigeriano, fue detenida junto a otras compañeras, que después de pasar toda la noche en la celda, fueron puestas en libertad.
El caso terminó hoy en el Parlamento, después de que el Partido Radical (izquierda) presentara una batería de preguntas para pedir explicaciones sobre lo sucedido. "Lo que sorprende y desconcierta es la total indiferencia hacia la dignidad, el respeto y la tutela de la privacidad de la persona", manifestaron los autores de la pregunta parlamentaria.
Por su parte, el asesor para la seguridad del Ayuntamiento de Parma, Costantino Monteverdi, defendió la actuación de la Policía, asegurando que la mujer no sufrió "ningún tipo de violencia" y que la operación se había desarrollado en el total respeto de los derechos de las detenidas.
Además de las prostitutas, otro de los colectivos que está sufriendo las consecuencias de las nuevas normativas municipales son los mendigos, los vendedores ambulantes o las personas que lavan los parabrisas de los coches en los semáforos.
Según informo hoy el diario 'Corriere della Sera', sólo en la jornada de ayer la Policía de Florencia puso 45 multas de hasta 160 euros relacionadas con la protección del decoro urbano. Además de dos turistas, que fueron multados por tirar papeles en el suelo, fueron sancionados algunos mendigos por pedir limosna tirados en el suelo. La nueva normativa sólo permite hacerlo de pie o sentados para no obstaculizar el paso de los peatones.
La semana pasada, también generó polémica la propuesta del Ayuntamiento de Roma, que estaría estudiando la posibilidad de prohibir a los mendigos remover dentro de los contenedores de basuras. No obstante, las quejas de algunas asociaciones de voluntariado consiguieron que el Consistorio aparcara esta idea.
La ofensiva de los alcaldes italianos se enmarca en la ampliación de sus poderes en materia de seguridad y decoro urbano otorgada por el Gobierno actual. De hecho, desde que Silvio Berlusconi subió al poder, Italia ha aprobado numerosas medidas relacionadas con la seguridad