"La 26 Palma Fotogràfica llega con crisis, como todo, pero con ganas de salir adelante". La invitación al maratón de fotografía más emblemático de Palma llegó vía mail a todos sus fieles, junto a los saludos navideños, anunciando que ni la mala situación económica es una barrera cuando se trata de hacer realidad la esperada cita por tantos aficionados.
El año pasado alrededor de unas 600 personas, cámara en mano, invadieron las calles de Ciutat batiendo otro récord de participantes deseosos de capturar la mejor imagen. Este año se espera el mismo éxito pese a la crisis. El "gran ojo de Palma" ha demostrado que ya es una tradición en las fiestas de Sant Sebastià y el alma de este evento, Pilar Negredo, confirma que está más fuerte que nunca. "Este año ha sido el más duro desde que comenzó la actividad en 1987", señala su organizadora que no pierde "la esperanza de que lleguen tiempos mejores y recuperemos parte de la abundancia de otros años".
Para afrontar las dificultades la inscripción al concurso esta vez cuesta 11 euros, uno más que el año pasado, y la cuantía del primer premio ha disminuido, pero a pesar de ello Pilar agradece a quienes la siguen ayudando, como el Ayuntamiento. "Sus premios junto con los de todas las casas comerciales que participan son la sal y la pimienta de la actividad. Muchas gracias a todos por apostar por nosotros. Afortunadamente, lo que no ha disminuido son las ganas de salir a la calle con la cámara al hombro y encontrarnos como cada año en la plaza Mayor con la intención de mirar a Palma", afirma la periodista para quien organizar el maratón se ha convertido en "un estilo de vida" y "ha sido un flotador que me ha permitido transitar de un lado a otro, observando mi ciudad a través de los ojos de muchas personas".
LOS FOTÓGRAFOS TOMAN LA CIUDAD
Lo cierto es que para los amantes de la fotografía es una fecha señalada que se disfruta desde muy temprano: "Todo empezó haciendo cola en la plaza Mayor un domingo a las 9 de la mañana para que nos dieran los preciados objetos del maratón: un CD para grabar tus fotos, una mochila naranja, una gorra y una camiseta, además de los 4 primeros temas y el punto de encuentro para recoger los siguientes", relata su experiencia una participante que ya va por la tercera. "Ahí llegó lo divertido, cientos de personas haciendo fotos por el centro de Palma. Gente por la catedral, gente por las avenidas, gente en la plaza de las tortugas, gente haciendo fotos a una galera, a los taxis, a los buses, gente por todas partes", recuerda entusiasmada.
"La 'marató' constituye un reto para muchos aficionados que siempre se preguntan si serán capaces de plasmar con acierto los temas requeridos", señala Pilar sobre el procedimiento del concurso. Este año serán cinco los temas que habrá que fotografiar y cinco las fotos que habrá que entregar. El desafío es tan grande como la importancia de lograr un reconocimiento. "Muchos aficionados que se han convertido en fotógrafos profesionales anotan el premio de la 'Marató' en sus currículums. No es nada fácil conseguir 5 o 10 fotografías buenas en un solo día y si no que se lo pregunten a los profesionales", afirma Pilar.
UNA CITA QUE YA ES TRADICIÓN
El acontecimiento tan esperado por los fotógrafos de Palma tiene una historia quizás desconocida para los más jóvenes o quienes se apuntan por primera vez. Pilar vuelve atrás en el tiempo cuando "hace 25 años muchas personas que vivíamos en la isla queríamos hacer de Palma una ciudad viva, llena de ideas nuevas y creativas. Yo había llegado en el 81 de Madrid donde el ambiente cultural y lúdico se había despertado y habían comenzado a surgir con fuerza. En la facultad de periodismo me había relacionado con personas que ya estaban trabajando para hacer de Madrid una ciudad cultural, había hecho buenos amigos y fue uno de ellos, Chema de Mingo, que se encargaba de las fiestas de los barrios y que trabajaba con la Concejalía de la Juventud en épocas de Tierno Galván, quién me habló del 'Maratón Fotográfico de Madrid'".
Así, el proyecto importado del tumultuoso Madrid de los ochenta desembarcó en la isla. "A mí me gustó la idea, la fotografía siempre había formado parte de mi vida. Siendo muy joven había trabajado en la única galería de la capital en aquel entonces, donde se hacían exposiciones de Centelles, o de Rafael Navarro, Ouka Lele… fotógrafos que ya empezaban a despuntar en el panorama cultural. Decidí traer la actividad a Palma y así comencé. Propuse el proyecto en el Ayuntamiento y lo aprobaron. Con la colaboración de un amigo, hicimos un pequeño cartel, unas bases y nos pusimos en marcha para las Fiestas de San Sebastián de 1987. Aquel primer año participaron 250 personas y gustó tanto la idea que sin proponérmelo ya estaba organizando la segunda edición con cartel de Lluís Juncosa y un aumento considerable de inscripciones. Nunca pensé que esta actividad fuera a durar tantos años".
El maratón ya atravesó otra crisis cuando tuvo que adaptarse a los cambios tecnológicos. "La llegada de lo digital, pese a ofrecer grandes ventajas a la fotografía, acabó con una época analógica y entrañable, el arte de atrapar imágenes con la ilusión y la magia de descubrirlas en el papel. Con este gran cambio cayeron muchas empresas, pero la actividad siguió adelante amoldándose a los tiempos y convirtiéndose en una fecha de encuentro fotográfico tradicional", destaca Pilar.
PALMA CON OJOS DE FOTÓGRAFO
Aprender a mirar la ciudad es el objetivo principal. Palma tiene una gran ventaja y es que "es muy fotogénica". Pilar asegura que se debe a la luz. "La fotografía es luz y Palma es una ciudad de luz. Hay muchas ciudades hermosas en el mundo, pero la luz de Palma me sigue fascinando". La belleza que irradia nuestro rincón en el mundo queda reflejada en las fotografías de los participantes que cada año demuestran su evolución "con nuevas miradas, encuadres y mejores resultados".
Destaca también el gran apoyo que aporta este concurso a todo el sector de la fotografía. "Muchos fotógrafos ponen sus equipos a punto para salir a la calle este día y con ello muchos comercios y empresas del sector pueden beneficiarse". Pilar señala que, además, la 'marató' ha sido la madre de muchos concursos de fotografía que han surgido después como 'Foto Jove', que durante 17 años ha llevado a la fotografía a los centros de enseñanza y ha ayudado a muchos jóvenes a encontrar una carrera.
Palma es una ciudad donde los aficionados se multiplican cada año y Pilar comparte su teoría: "La fotografía ayuda a relacionarse, a conocer a la gente, saber quién es y qué hay detrás de sus miradas. Si puede ayudar a conocernos a nosotros mismos y a los demás, como no va a ayudar a conocer más la ciudad. Invito a todo el mundo a que salga con su cámara un día al año y observe Palma con ojos de fotógrafo, se sorprenderá".