
La adquisición de Planícia por parte de la Administración permite descubrir una possessió de montaña que ahora es patrimonio de todos y que preside un entorno natural vivo, diverso y rico. Es una de las más bellas y fue una de las más rentables de la Serra de Tramuntana.
Planícia destaca por sus valores naturales, como los encinares con sus vestigios de su aprovechamiento carbonífero de antaño y las fuentes, más de una decena, que aún siguen brotando, caso de la de sa Menta o la des Garbell. Siempre vigilante, la Mola de Planícia, de 934 metros de altura, forma parte de la historia de esta finca que fue eminentemente aceitunera, como lo demuestra la gran tafona que todavía se conserva íntegra, aunque con los elementos de producción de aceite mecanizados. No hay ningún banyalbufarí que no conozca a alguien, familiar o vecino, que haya trabajado en Planícia.
Planisi o Planici, como también se le conoce, forma parte de la historia del pueblo. La possessió está situada en la vertiente de la Mola de Planícia y entre las fincas de Son Balaguer, Son Serralta, es Rafal de Planícia y s´Arboçar. En la actualidad se cuentan 445 hectáreas (el Ministerio es titular de 427 de ellas y el resto, las que incluyen las casas de 1.400 metros cuadrados, depende de la conselleria de Medi Ambient del Govern) pero en el pasado fueron muchas más. La zona formaba parte del Rafal de Planícia, una extensión mucho mayor a la actual, siendo el propietario el Marqués de Campofranco, quien la segregó a principios del siglo XX. En los años 30 fue adquirida por la familia Batle para elaborar aceite y su venta, en 2007, a la sociedad Planisi Estates SL, unido a sus características naturales y patrimoniales excepcionales, puso en marcha un movimiento vecinal reivindicativo, con la participación de hasta catorce asociaciones, que concluyó con éxito con la compra por parte de la Administración.
CAMÍ REIAL
Nuestra excursión parte de Estellencs, villa no muy dañada todavía por los ritmos actuales, y concluirá en Planícia. Los sábados, domingos y festivos hay un servicio de autobuses que conecta Banyalbufar con las casas (en el ayuntamiento de Banyalbufar encontrará los horarios). Iniciamos el recorrido en los lavaderos de Estellencs y empezamos a caminar por la carretera, en dirección a Banyalbufar. Dejamos atrás el mojón del kilómetro 94, un restaurante y la escuela. Después de la escuela, a la salida del pueblo, estaremos atentos para coger el camino viejo que sale de la carretera por la izquierda, a unos diez metros después de un primer camino asfaltado que conduce a las casas del Millar. Tomamos pues el segundo camino después de la escuela, a la izquierda, encementado y en bajada, con un algarrobo a la entrada. Es el Camí Reial o Camí Vell d´Estellencs a Banyalbufar. Dejamos a la izquierda un safareig y una casa, y pocos metros después, llegados al fondo de la torrentera donde se juntan dos arroyos que forman el Torrent d´en Cuc, giramos a la izquierda para entrar en un camino empedrado que sube ligeramente, con las casas de les Amitges a la derecha. Más adelante, nos detenemos en una bifurcación de caminos. El nuestro sigue recto hacia el norte, en subida, y acaba en el camino del Collet, con las casas de la possessió a la izquierda. Desde la confluencia del camino viejo con el del Collet giramos hacia la derecha y en pocos metros nos situamos de nuevo en la carretera Estellencs-Banyalbufar, a la altura del kilómetro 92,8. Entramos en la carretera hacia la izquierda, y pronto dejamos a la derecha el camino que nos llevaría a las casas del Putxet y al Salt (cerrado a los excursionistas).
LAS ´CASES´ DE SON SERRALTA
Caminamos por el asfalto hasta el punto kilométrico 92,150, aproximadamente. Aquí, a la derecha, nace un camino, señalizado como GR 221, la ruta de la Pedra en Sec, cerrada a su paso por la finca de Es Rafal, lo que impide llegar desde Estellencs a Banyalbufar. Al principio, este camino presenta una fuerte pendiente y nos conduce hasta las casas de Son Serralta, que antiguamente, junto a Son Fortuny, fue la possessió más importante de Estellencs. La pista pasa junto a las casas, más arriba deja un portillo a la derecha y se adentra en un pinar. Un cartel nos indica que entramos en la finca pública de Planícia. La subida, ahora, se suaviza, y transcurre por una espesura de árboles hasta llegar a la pista de asfalto que sube de la carretera de Estellencs-Banyalbufar a Planícia. A nuestra derecha observamos de nuevo otro cartel, que en esta ocasión nos señaliza el itinerario 1, el Camí de les Cases de Planícia. La finca ya cuenta con tres itinerarios: Les cases de possessió, de 75 minutos de duración y un recorrido de 3.050 metros; La font de s´Obi, de 60 minutos y 1.100 metros; y S´Aljub des Cristians, de 85 minutos y 2.980 metros. Entramos en el asfalto y giramos a la derecha, para ir subiendo entre encinas, olivos e higueras. A la altura del Pla de ses Castanyoles se nos propone el segundo de los itinerarios, el de la font de s´Obi. El agua en Estellencs es un elemento de vital importancia, dada la escasez de caudales permanentes. En el pasado, cuando la actividad agrícola de las marjades era la principal fuerza económica del municipio, se construyeron un gran número de obras de captación, distribución y almacenamiento de agua, la mayor parte de las cuales tienen su origen en la época de dominación árabe. Las fuentes de la Tramuntana son de dos tipos: por un lado, las surgencias naturales en las que el agua brota al nivel del suelo, protegiéndose los márgenes con piedras; por otro, las fonts de mina, caso de la font de s´Obi, auténticas obras de ingeniería hidráulica que tienen su origen en los qanats árabes. Consisten en la excavación de galerías en ligera pendiente desde el punto donde brota el agua hasta el punto de abastecimiento, almacenándose en aljibes.
Si decidiéramos conocer la font de s´Obi tomaríamos el camino que sale a la izquierda de la pista principal y, de regreso, acabaríamos saliendo a esta pista unos metros más adelante. Seguimos subiendo, por el Camí de les Cases de Planícia. Dejamos a la izquierda una construcción rústica que acoge en su interior una cisterna. El tercero de los itinerarios se nos propone un poco más arriba, ya cerca de las casas de Planícia, de la cual ya advertimos elementos sobre la configuración de su construcción. Se trata del Camí de l´Aljub des Cristians y nos permitirá conocer uno de los aljibes (aljub viene del árabe, al-yûbb, y significa ´el pozo´) más famosos de Planícia. Se encuentra lejos de las casas habitadas y fue construido para dar servicio a los carboneros, calcineros y pastores que trabajaban en fora vila, en el encinar.
LAS ´CASES´ DE PLANÍCIA
Nuestra última parada son las cases de Planícia, que constituyen una vista espectacular sobre la costa entre Estellencs y Banyalbufar. Desde la carrera de enfrente de las casas hay una bonita vista hacia el cap Fabioler y la mola de l´Esclop, un peñascal gigantesco con una cresta inmensa y llana a simple vista, pero realmente irregular y abrupta. A unos cien metros de su cima se encuentran las ruinas de la caseta de Francesc Aragó, científico nacido en el pueblecito de Catalunya Nord del Estagell que en 1808 decidió instalarse en un lugar tan duro como ese para realizar mediciones. La guerra del Francés le sorprendió trabajando y fue perseguido. Consintió en ser encarcelado en el Castell de Bellver, más por protección que por castigo, y finalmente logró salir hacia Cabrera y el Alger. Las edificaciones de las cases de Planícia son complejas y presentan una fachada principal orientada hacia el noroeste, con un alzado de dos plantas en todo su perímetro salvo sobre el portal, donde únicamente hay una planta coronada por una balaustrada. El portal exterior es de arco rebajado, flanqueado por dos ventanas y da acceso a un vestíbulo con escalones amplios que conducen a un patio pequeño que separa la casa dels senyors, más moderna y a la derecha, de la de los amos, a la izquierda. Desde la carrera exterior observamos la parte de la casa dels senyors con cuatro ventanas y cubierta de dos vertientes, y la de los amos, con dos ventanucos y una ventana en el primer piso y cubierta de una sola vertiente. A su izquierda se extienden dos volúmenes laterales adosados, destinados a usos agrícolas y a cochera. Mención aparte merece la tafona, muestra de la actividad más importante de esta gran possessió aceitunera. Es una almazara moderna, mecanizada: las aceitunas subían desde el granero hacia la tolva por un tubo, mediante la aplicación de energía eléctrica. En la pared izquierda está la fecha de 1724. Junto al edificio central de las casas hallamos otras dependencias de uso agrícola y, más separada y adentrada en el camí del Rafal, la casa de las collidores o recolectoras, en las que habitaban las mujeres que recogían la aceituna. Según el Apeo de 1818, Planícia contaba con nueve cuarteradas de viñedos, 140 de olivar, 112 de bosque y 120 de montaña.
Ruta:
Ruta: Estellencs, Cases de Son Serralta, Cases de Planícia
Nivel de dificultad:
Fácil
Duración:
2 horas (sin contar los diferentes itinerarios que pueden realizarse por Planícia)
Recomendaciones:
Existen merenderos en las cases de Planícia. Comer disfrutando de las vistas puede ser una buena opción.
Planícia
Estellencs Planícia
Planícia
Las "Cases" de Planícia
Desde el Port de Pollença tomamos la carretera que lleva al Faro de Formentor, uno de los rincones más bellos y escarpados de la isla. Dejamos atrás la entrada del hotel Formentor y seguimos con el vehículo por la carretera. A la altura del kilómetro 11 observamos a la izquierda las cases velles de Formentor, que ya en época musulmana alojaron el núcleo habitado de una alquería; y en el kilómetro 12, donde se encuentra el llamado Pi de la Senyora (altísimo y con cuatro grandes ramas que se cruzan), nace a la izquierda un caminito que conduce a cala Figuera (cala a la que posteriormente nos referiremos). Un buen lugar para dejar el vehículo es la zona destinada a aparcamiento que se sitúa a la altura de las cases de Cala Murta. Partimos de las cases de Cala Murta en dirección al Faro, por la carretera, que en la curva del aparcamiento describe una pronunciada pendiente. Abajo, a la izquierda, se nos va abriendo la vista sobre cala Figuera. Si quisiéramos conocerla, habría que volver sobre nuestros pasos hasta las cases de Cala Murta. El camino que baja a cala Figuera está señalizado y comienza a la derecha de la carretera, según bajamos del Faro. Esta Cala Figuera no debe confundirse con la de Calvià o Santanyí. Carece de construcciones y servicios y es de arena y cantos rodados. Su proximidad a la carretera incrementa su atractivo, por lo que suele estar muy frecuentada. Una de las singularidades de esta playa es su formación geológica. Desde tierra, mirando a la mar, las paredes de la derecha son de piedra y las de la izquierda, de piedra arenisca, conocida en Mallorca como marès, material muy utilizado en la construcción tradicional.
Después de andar menos de diez minutos sobre el asfalto desde las cases de Cala Murta llegamos al túnel que atraviesa la barrera rocosa del Fumat, la mayor altura de los alrededores. A la izquierda de la entrada del túnel hay una escalera que sube escarpada. Se la conoce como la escalera de l´Amo en Joan Cerdà y fue construida mientras se trabajaba en la perforación del túnel. Basta decir que le falta alguna barandilla y que bordea unos peñascos con acantilados de doscientos metros para que rechacemos subir por ella (más arriba enlaza con el camino de la cumbre) y optemos por el camino más tradicional. Para ello atravesamos el túnel. Mejor si lo hacemos con una linterna. A la salida del túnel seguimos por la carretera, pasamos el mojón del kilómetro 14 y pocos metros después giramos a la derecha para coger el camino viejo del Faro de Formentor. Conviene estar atentos porque de lo contrario nos pasaremos este camino. El sendero asciende suavemente y se va separando paulatinamente de la carretera, que queda a la derecha. Después de diez minutos de subida en línea recta, el camino empieza a zigzaguear. Superadas media docena de curvas llegamos al coll de la Creu (238 m).
EL FUMAT DE FORMENTOR
A nuestra derecha, según llegamos al coll, se encuentra el Fumat de Formentor, reconocible por su vértice geodésico. En el coll abandonamos el camino viejo para subir, por una vía no muy marcada y con mucha pendiente, a la cima del Fumat. Dicha vía queda a poniente y se encarama entre las rocas. En diez minutos coronamos el Fumat (334 m), que nos ofrece una gran vista panorámica: al norte, el cabo de Catalunya y la hondonada de cala Figuera; al nordeste, el cabo de Formentor; al este, la roca Blanca (330 m); al sudoeste, cala en Gossalba; al sur, el puig Garballó (271 m), l´Esquena y la Mosquera d´en Miquel; al oeste, el llano de Formentor y na Blanca (332 M); y al nordoeste, el Pal (430 m), la penya de la Cova dels Morts (385 m) y el puig de l´Amangra (327 m). Al parecer el nombre de Fumat procede de las manchas negruzcas, como de humo, que nos muestran las paredes cortadas del puig.
Descendemos de la cumbre del Fumat por el mismo camino por el que subimos desde el coll de la Creu. Llegados al coll, recuperamos el camino viejo, ahora en descenso. Los marges presentan un buen estado de conservación. En pocos minutos llegamos al centro del collado que acoge el torrente de les Agulles, que desemboca en la cala en Gossalba, playa de piedras menos concurrida que Cala Murta; unas fites nos indican este camino para aventureros. Nuestro itinerario empieza ahora a ascender, de modo acentuado y en zig zag hacia el coll de la Bretxa (245 m), abierto a base de barrenos. La subida puede hacerse dura, sobre todo si el sol aprieta. Ni un árbol que ofrezca una sombra en la que refugiarse. Por fin llegamos al coll de la Bretxa, el punto más alto del camino viejo del Faro. En este coll había un doble palo de electricidad. Hoy sólo queda el sujetador, ya que la línea fue desmantelada.
LOS ´MARGES´ DEL COLL DE LA BRETXA
Bajamos del coll de la Bretxa por un camino que llega a contar treinta curvas hasta llegar a la playa de Cala Murta. Los marges aquí están muy castigados y las piedras dificultan el paso. Los atajos se multiplican, aunque conviene ir con precaución a no resbalar. Avanzamos rodeados de matas, romero, palmito, carrizo y estepa joana y estepa llimonenca. Pronto aparecen los primeros pinos y en diez minutos desde el coll de la Bretxa el camino gira hacia la izquierda y nos descubre Cala Murta. Sólo nos quedan nueve curvas, que en su conjunto se las conoce como las voltes del Català. Cerca ya del mar, en la parte final del camino, nos encontramos con una valla que marca el recinto del chalet de la cala. Bajamos con la valla a la izquierda y llegamos a un camino asfaltado. Giramos a la izquierda y encontramos Cala Murta, una playa de guijarros, con pinos y matas en la parte de la tierra. Si miramos al mar, a la izquierda vemos el puig de les Butzes (158 m) y a la derecha, escondido, se halla el islote del Castellet. El fondo de la playa es de arena y algas.
LAS ´CASES´ DE CALA MURTA
Desde la cala subimos por el camino asfaltado de las cases de Cala Murta, casas que hemos conocido en el primer tramo de la excursión. El camino pasa varias veces por encima del torrente de Cala Murta. Aproximadamente a unos cinco minutos de la cala, en un puente en el que hay un cartel que indica el Camí de Cala Murta, dejamos a la izquierda un camino de carro que conduce al coll de l´Olivardar. Seguimos por el asfalto, por un frondoso lugar dominado por los pinos y encinas. Y es que en Cala Murta puede observarse uno de los últimos encinares del litoral mallorquín. A lo largo de todo el perímetro de la costa de la isla sólo se encuentran encinares que llegan hasta pocos metros del agua en la playa de Formentor y en Cala Murta. Las encinas pueden medir hasta veinte metros de altura y su tronco hasta dos metros de diámetro.
El camino va ganando altura. Después de dejar a la izquierda un camino que conduce a una casa encontramos a la derecha una torre de electricidad. También a la derecha, un poco más adelante, hallamos un forn de calç con una higuera en el centro. Pasado un portillo sin barrera observamos a derecha e izquierda del camino distintas construcciones destinadas a usos ganaderos. La pista sube y baja y nos deja en el Campament Santa Maria de Formentor. Esta casa de colonias está dirigida por la Fundación Rotger-Villalonga, que firmó hace unos años un convenio con el Obispado de Mallorca para la gestión y utilización de las instalaciones. Desde la entrada del campamento subimos por el asfalto unos metros más y llegamos a una barrera que franqueamos por su lado izquierdo, reservado a viandantes. Nuestra excursión finaliza donde la empezamos, frente a las cases de Cala Murta. La finca se construyó en una de las escasas zonas fértiles de los alrededores. El edificio principal se construyó en 1921 a instancias del poeta Miquel Costa i Llobera, pieza clave en el último siglo de historia de una de las zonas mejor conservadas de todo el litoral de Mallorca. Costa i Llobera y su hermano Pere mandaron construir el edificio actual y el oratorio. Al año siguiente, en 1922, el banquero argentino Alfred Tornkist y el pintor Tito Cittadini adquirieron la finca y la vendieron en la década de los 30 a Ignasi Rotger Villalonga. El oratorio de la Mare de Déu de Formentor está decorado con pinturas de Jaime Colson y Robert Berthelot. En las casas de Cala Murta se celebra desde 1934 una jornada dedicada a Costa i Llobera, con un acto literario y una misa.
Ruta:
Cases de Cala Murta, Cala Figuera (opcional), carretera del Faro de Formentor (km 14,300), Camino viejo del Faro, El Fumat, el Coll de la Bretxa, Cala Murta, Cases de Cala Murta.
Nivel de dificultad:
Medio
Duración:
3 horas 15 minutos
Recomendaciones:
En verano, hacer la excursión a primeras horas del día o últimas de la tarde. Portar una linterna para pasar por el túnel de la carretera del Faro de Formentor.
Cala Figuera
Cala Murta
Marges del Cami del Coll
Camino viejo del faro
Cases de Cala Murta

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