La CeremoniaLa ceremonia de la boda es el acto principal. Como sabemos, hoy en día es posible oficiarla por la Iglesia, por el Juzgado o en el Ayuntamiento, aunque existen variantes de las tres opciones. La boda católica se suele celebrar por tradición en la Parroquia de la novia, aunque no es obligatorio.
Para cambiarlo basta con dirigirse al párroco, o persona encargada, y acordar conjuntamente la fecha de boda. Otra opción es elegir una iglesia, capilla o catedral a gusto de los novios. Conviene no acudir a los templos de moda si los novios no poseen la suficiente paciencia para tener que esperar muchos meses, o incluso años, en una interminable lista de espera.Las pequeñas Iglesias, o capillas, son más acogedoras, más vistosas y más románticas. Además, permiten mayor impacto en la decoración, que podrá ser global, y no centrarse necesariamente en determinados puntos, como sucede en los templos grandes. Que la boda sea religiosa no impide que se pueda celebrar en un jardín de una casa, o mansión particular. Todo depende del presupuesto, y convencer a un sacerdote para que la oficie. Si la boda es sólo civil, el marco más apropiado es el Ayuntamiento. Los alcaldes o concejales tratan de oficiar las ceremonias con toda la vistosidad y alegría que la ocasión se merece, e incluso el entorno puede compararse, en algunas casas consistoriales, al de una iglesia. Los ayuntamientos suelen permitir la llegada en coches suntuosos, los adornos y los lógicos vítores. Otra opción civil es celebrar la boda en el Juzgado, aunque lo de celebrar sólo sea un eufemismo, ya que la ceremonia es tan fría y austera que en la mayoría de los casos se equipara a la lectura de una sentencia. Una variante original es celebrar la boda en alta mar, con el Capitán del barco como oficiante. Existen cruceros para tal fin, donde novios y asistentes pueden disfrutar unos días de la luna de miel conjunta.
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