27 de mayo de 2016
27.05.2016
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Ruta turística

El turismo no mata, pero...

27.05.2016 | 02:51
El turismo no mata, pero...

Matan las enfermedades, la violencia, el tabaco, la prepotencia, la pobreza, el dogmatismo, el alcohol, los accidentes de tráfico y el no cuidarse. A los que rechazan el éxito del turismo, culpándole de todos los males, llegando a pegar adhesivos incluso en las paredes de las zonas más visitadas por los turistas, invitándoles a que se vayan –"Tourist Go Home"– les propongo, incluso si odian a los turistas, a que reflexionen e intenten entender que sin los ingresos turísticos no se pueden alimentar las buenas intenciones sociales que comparto. Sin olvidar a los miles de familiares, amigos, conocidos y saludados que tienen ingresos gracias a poder disfrutar cuidando a los clientes autóctonos y a los forasteros en los hoteles, taxis, restaurantes, aeropuertos, aviones, transportes, agencias de viajes y hasta treinta y dos oficios distintos que genera el turismo. En un reciente debate con todos los actores de la economía turística tanto públicos como privados en el que tuve la suerte de reflexionar sobre los 30 cambios mentales que deben dominar los que dirigen tanto a nivel privado como a nivel público la economía turística para conseguir un éxito sostenible, me encantó escuchar tres reflexiones que en forma de titulares les anuncio: "Los destinos que reaccionen con velocidad serán los ganadores"? porque las crisis nacen cuando se llega tarde a los cambios que nos rodean a toda velocidad. Todos los participantes de todos los colores políticos, coincidieron en reconocer que "el éxito turístico", necesita reflexionar sobre las variables para conseguir la sostenibilidad, la excelencia, la mejor formación profesional, las relaciones que igualen las obligaciones de todas las ofertas de alojamientos, dominar las nuevas tecnologías y sobre todo la máxima simpatía, recordando que da más luz una sonrisa que una central eléctrica, y además es gratis. Uno de los asistentes, en el público, reclamó mejoras retributivas a los profesionales que se forman y sienten pasión por la satisfacción de los clientes. Recibió un sonoro aplauso. Los profesionales son los actores más importantes porque de ellos depende que los clientes reciban la felicidad esperada que vienen a buscar, recordando que el cliente es la consecuencia de nuestra excelencia. Luego debemos formar a todos, descubrir a los talentos, crear condiciones de comodidad en su vida privada con retribuciones que ilusionen. Me encantaron las aportaciones de los numerosísimos asistentes y sobre todo el clima de diálogo y visión del cambio urgente.

Los cambios urgentes que deben llevarse a cabo en las ofertas deben previamente reflexionar las consecuencias en la demanda evitando de forma interesada, o no, manchar la marca del destino.

El nuevo éxito turístico para ser sostenido debe adelantarse a los nuevos equilibrios, un reto con muchos riesgos que necesita de líderes serenos, muy formados, experimentados y conciliadores. Entre estos cambios me permito invitar a una reflexión circular sobre la carga del territorio, de los accesos, de los alojamientos alegales e ilegales, la coordinación en las acciones de promoción entre el sector público y privado, el valor al nivel de formación de los profesionales a las nuevas exigencias de los clientes 2.0, al urgente desarrollo de la propina digital, a ampliar el abanico de atractivo para alargar la temporada y cómo no, la implantación tanto en la formación como en las nuevas oportunidades a los jóvenes y no tan jóvenes que escogen al sector turístico como su meta profesional y personal.

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