Mercados. Los analistas creen que el pánico no se corresponde con la solvencia del país
EFE. MADRID.
La Bolsa española ha pagado demasiado cara la crisis de solvencia que atraviesa la economía de Grecia, que ha contagiado a los inversores una desconfianza que no se corresponde con la solvencia del mercado ni de la economía española, según la opinión de los analistas.
El mercado español de renta variable, uno de las que más peso tienen en Europa, se ha visto afectado por una oleada de pánico que debería remitir en los próximos días, dado que hay liquidez de sobra y los indicadores macroeconómicos y, sobre todo, empresariales, comienzan a mejorar. El daño causado a la Bolsa española por las dudas que los problemas de Grecia han dispersado sobre los países de la cuenca mediterránea, así como el aumento del diferencial entre el bono alemán y el español y el incremento en los seguros contra la suspensión de pago de deuda o CDS (Credit Default Swaps) debería dejar paso, a medio plazo, a una sólida recuperación bursátil.
La minicrisis vivida la semana pasada en la Bolsa española, durante la que su principal indicador perdió el 7,71%, respondió más al pánico de los inversores que a un peligro real de falta de solvencia del Estado, tal y como explica Pedro del Pozo, analista de Fortis BNP Paribas. Tanto a nivel global como en la zona del euro hay, más que "brotes verdes", mejoras objetivas, y en el caso de España el analista pone como ejemplo las saneadas cuentas de algunas de las grandes empresas cotizadas.
Los analistas consultados señalan que los problemas por los que atraviesa la economía griega –su déficit rozó el 13% del PIB en 2009– ha contagiado de desconfianza a los inversores, que han castigado injustamente el mercado español. A ello se ha sumado el hecho de que los seguros contra la suspensión de pago de deuda o CDS se han disparado y alcanzaron el jueves su máximo histórico en 170 puntos, aunque ayer retrocedían hasta 165. Esto supone que la prima de riesgo se incrementa un 1,7%, con lo que el mercado español pierde atractivo si se compara con Alemania, donde es del 0,45 por ciento, o la media de la zona del euro, del 0,80 por ciento.