Análisis. La crisis acelera la caída en el consumo de caldos
REDACCIÓN. PALMA.
No está claro que en el presupuesto familiar quede para pan, pero ya sabemos que no hay euros para vino. O eso dicen los datos, que revelan que la recesión ha vaciado el porrón, para desgracia de los aficionados a los buenos caldos y para preocupación de los encargados de producirlos. El sector del vino, de hecho, teme que la crisis haga que en esta Navidad que se avecina la tendencia de los últimos meses se acentúe y los españoles acaben de darle la espalda al fermento de uva. Y llueve sobre mojado, porque el descenso del consumo de vino en España comenzó ya antes de esta crisis, para acentuarse cuando la economía y el presupuesto familiar saltaron por los aires
El resultado es hoy tan alarmante para el sector como sorprendente para cualquier aficionado al bodegueo: cada español consume hoy por hoy menos vino que los ingleses, los suizos, los belgas, los holandeses y los alemanes, según explica el director del Observatorio Español del Mercado del Vino, Rafael del Rey, que se confiesa "muy sorprendido" por los resultados del estudio. En él cada español se echa al coleto cada año 21,1 litros del vino, que suenan a muchos chiquitos, pero a juicio del sector son pocos. Y no es para menos: : en los nueve primeros meses de este año, las ventas de vino han bajado un11%.
Y con la uva de capa caída, Rafael del Rey aboga por elevar el ánimo del consumidor, buscando nichos de mercado diferentes y potenciando productos que hasa ahora han tenido menos promoción. Es el caso del vino blanco, cita el director del Observatorio Español del Vino, que también definde la necesidad de perseguir un incremento del consumo entre las mujeres. "Existe una diversidad de posibles consumidores de vino en España. Hay que enfocar mejor las ventas, y acertar con el tipo de vino, la política comercial y de promoción". Casi nada.
Aunque margen de mejora hay. Porque a los españoles les gusta el vino. Y mucho. Según un estudio del Observatorio, el 60% de los españoles de 18 años o más se consideran consumidores de vino, lo que supone un conjunto de casi 22,5 millones de personas, de los que un 80% se definen como habituales. Dichos consumidores presentan una tasa de consumo anual de 35,4 litros, es decir un volumen global de 795 millones de litros o 21,1 litros por habitante mayor de 18 años. Es decir, se trata de aficionar al porrón al 40% restante. Y ahí es donde toca afinar. Datos tienen los productores para ello. Por ejemplo, el sector sabe que el tinto es consumido por el 88% de los consumidores, mientras los rosados cautivan a apenas el 26% de los paladares y los blancos, al 40% de los amantes del vino.
Por eso los productores reclaman ayuda al Gobierno. No quieren dinero, sino una regulación más laxa que dé al vino un trato de privilegio respecto al resto de bebidas alcohólicas. "Cada vez que perdemos un consumidor tenemos mayor riesgo de aumentar el problema de alcohol", argumenta para ello el secretario general de la Federación Española del Vino, Pau Roca, que alerta de que quien deja el porrón se echa en brazos de bebidas más fuertes.