JOSÉ LUIS GÓMEZ
La foto fija de la economía española muestra que el país sigue en recesión, pero si nos creemos el guión del video que la acompaña podemos imaginarnos una cierta recuperación a mediados del año que viene. Quedan de todos modos al menos seis meses duros por delante, con tensiones financieras importantes, familias y empresas muy endeudadas, el lastre del ladrillo y, como resultado de todo ello, el drama del paro. Por tanto, cabe diferenciar entre volver a crecer y volver a crear empleo. Lo primero puede llegar en dos trimestres, lo segundo en dos años. Para ver la dimensión del problema podemos reparar en que a mediados de 2007, con la locomotora de la construcción en marcha, había 1,8 millones de parados, con una tasa de desempleo del 8%, mientras que ahora hay más de 4 millones de parados, con una tasa del 18%.
Son cifras que pueden conducirnos al catastrofismo, porque es evidente la gravedad de la situación. Pero como la vida sigue, también hay que saber encontrar vías de esperanza, que las hay. Y ciertos datos que dan aliento, que también los hay. En general, los países de la eurozona están saliendo de la recesión, tras más de un año cayendo en picado, y España va más retrasada pero también entró un trimestre más tarde. El problema quizá no esté ahí, puesto que la tendencia de fondo de la recuperación en España parece ser la misma que en la UE, sino en las condiciones en que la eurozona se recupera. Para España es vital que no se vengan abajo las medidas excepcionales, tanto del sector público como del Banco Central Europeo, ya que podría ser incapaz de superar situaciones que otros países ya están superando.
Claro que podemos criticar los errores de Zapatero, pero no nos engañemos: si el Estado no hubiera estado poco endeudado y ZP no regara el país de dinero, todo hubiese sido mucho peor, porque las familias y las empresas están ahogadas por sus deudas, incluso desde los tiempos de bonanza. No lo dice Zapatero, sino el BBVA, banco nada afín al Gobierno socialista. En definitiva, que seguimos estando mal, que el paro aún tardará en desaparecer, pero que también vemos el final del túnel. Eso sí, sudando la gota gorda y dependiendo de que no nos hundan el techo.