Fusión Fría. Cajastur usará una sociedad interpuesta para controlar Caja Castilla-La Mancha
JAVIER CUARTAS. OVIEDO.
Aunque la economía mejore, 2010 se barrunta como un año muy difícil para el sector financiero. De ahí las prisas por ganar tamaño y mejorar solvencia. Sobre todo, las cajas, muy atomizadas y expuestas al sector más crítico: el inmobiliario. Hasta ahora, había dos estrategias: la fusión pura y dura –varias entidades se refunden en una– y el SIP (sistema institucional de protección) o fusión virtual: varias cajas comparten coberturas y garantías y ceden parte de su soberanía pero persisten de forma autónoma. Caja de Ahorros de Asturias (Cajastur) tomó otro camino: dominará Caja Castilla-La Mancha (CCM) a través de una sociedad interpuesta (fusión fría). La matriz se blinda y conquista nuevos espacios sin alterar su genética fundacional.
La entidad asturiana ha diseñado una operación de anexión "parcial" de CCM que elude o minimiza muchos de los riesgos que conlleva la digestión de una caja de mayor tamaño (1,7 veces superior), aquejada de un grave problema de solidez y lastrada por un grupo de empresas participadas que ha sido una de las principales fuentes de quebranto para la entidad manchega. La primera gran operación de integración suprarregional de cajas (las otras dos anunciadas consistirán en fusiones sólo virtuales) se hará con un doble respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos y desvinculando el negocio financiero de CCM de su grupo de empresas y de su obra social y cultural, con lo que Cajastur no asumirá los riesgos por las tomas de participación empresarial en los que incurrió CCM a través de su corporación en 29 proyectos de inversión.
Aunque Cajastur va a adquirir, a través de una ficha bancaria de su propiedad (la licencia del Banco Liberta, un entidad latente y hasta ahora sin actividad) un negocio que casi duplica el tamaño de la caja asturiana, el comité ejecutivo del Banco de España, oídos los informes de sus técnicos e inspectores, y analizada la operación, concluyó que Cajastur tiene "capacidad financiera y de gestión" para llevar adelante el proyecto.
Pacto con los sindicatos
Cajastur se reservará para sí una participación accionarial del 75% en su filial Banco Liberta, una vez que CCM transfiera su negocio financiero a esta sociedad bancaria. CCM suscribirá el 25% restante de Liberta, y conservará la propiedad y control absoluto de su obra social y cultural y también de su actual grupo de empresas. No obstante, y por indicación del Banco de España, Cajastur, sin vínculo alguno de titularidad con el grupo de inversiones empresariales de CCM, firmará un contrato de gestión con la caja manchega por la que ésta le cederá la administración de su grupo de participadas –y le remunerará por ello- para su reordenación y, en su caso, liquidación.
El banco Liberta no operará con este nombre. Las oficinas de la entidad mantendrán la marca comercial CCM (sólo se suprimirá la palabra caja de los rótulos) y la actuales sucursales de la caja manchega no sufrirán ningún cambio de apariencia ni de identidad corporativa respecto a su aspecto actual. Se sabe que puede haber una reducción de empleo y cierre de algunas oficinas de la red de CCM, pero no se ha cuantificado y tampoco se conocen los criterios con que se pretende llevar a cabo esta operación que, se pactará con los sindicatos.
La anexión del negocio financiero de CCM por Cajastur no recibirá ayudas públicas, pero sí contará con un doble respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos. Uno de estos apoyos irá directamente a la caja manchega, y el otro, al banco en el que Cajastur será hegemónica.
El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) de las cajas de ahorro, financiado con aportaciones de todas las cajas, concedió, inmediatamente después de la intervención de CCM el 29 de marzo, 1.300 millones de euros a la entidad castellano-manchega en concepto de participaciones preferentes a devolver en un determinado plazo. Ahora, el fondo de las cajas va a sustituir ese préstamo en participaciones preferentes por otro de igual importe, pero que se estructurará en dos tramos: uno, por 900 millones, consistente en la suscripción de cuotas participativas, y otro, de 400 millones, que seguirá consistiendo en participaciones preferentes. Con este cambio lo que se pretende es mejorar los recursos de más calidad de Caja Castilla-La Mancha y mejorar su solvencia. Las cuotas participativas, a diferencia de las preferentes, computan en el llamado "core capital", un indicador de solvencia bancaria. El "core capital", o capital básico, está formado por el capital social, las cuotas participativas y las reservas.
Saneamiento
Con esos 1.300 millones, que tienen la condición de préstamo, CCM procederá a sanear su actividad financiera y también los podrá utilizar, junto con sus activos y pasivos (oficinas, clientes, cuentas de ahorro, créditos, marca, etc.) para suscribir el 25 por ciento del banco Liberta. A su vez, esta entidad bancaria, la primera que va a asumir en España el negocio de una caja de ahorros, quedará respaldada durante un período temporal (seis años) de posibles contingencias no previstas a resultas de deterioro, morosidad o quebranto de operaciones heredadas de la actual CCM y que pudieran incurrir en futuros fallidos. En prevención de que eso ocurra, el Fondo de Garantía ha aprobado una operación (denominada esquema de protección de activos) mediante la cual se hará cargo de las pérdidas que pudiera aflorar de forma no prevista por operaciones de CCM anteriores a su intervención por el Banco de España el pasado 29 de marzo. La aportación del Fondo se limitará a la cuantía de las pérdidas que se generen y hasta un límite máximo de 2.475 millones de euros.