A. MAGRO. PALMA.
La mejoría de julio fue apenas un espejismo. Lo advirtieron entonces los constructores y promotores de Balears, que se temían que los esperanzadores datos de compraventa del principio del verano no fuesen más que un alivio efímero, fruto de la mayor actividad económica que caracteriza a la temporada turística. Y, para su desgracia, promotores y constructores han tenido que esperar muy poco para ver confirmado su pesimismo: en agosto, el ladrillo volvió por sus fueros. O más bien, por lo que han sido sus fueros en los últimos dos años de descalabro para el sector: caídas sobre caídas, sin freno ni alivio ni síntomas de cambio de ciclo. Es el caso de agosto, mes en el que las operaciones de venta de pisos en Balears se desplomaron otro 14% con respecto al mismo mes del año pasado. Y eso es mucho desplomarse, porque agosto de 2008 ya fue el peor agosto desde los noventa. Ahora ese dudoso honor le corresponde al de 2009, que marca un mínimo de 689 pisos vendidos en 31 días de temporada alta mallorquina.
Peor que el resto de España
La vivienda libre acapara el grueso del desplome, mientas que los pisos protegidos experimentan un repunte muy poco significativo por su escaso volumen –las ventas pasaron de siete viviendas protegidas en agosto de 2008 a 25 en agosto de 2009, según los datos hechos públicos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE)
Los malos datos se tornan nefastos cuando se comparan con los del resto de España. Porque mientras el sector inmobiliario balear sigue cayendo por una sima a la que no se le atisba final a un ritmo del 14% interanual, en el resto del país empiezan a ver el fondo el pozo. Tras los buenos datos de julio, en agosto la compraventa de viviendas en el conjunto de España registró su menor descenso desde abril de 2008. El retroceso de la actividad fue del 9,86% –cinco puntos menos que en Balears–, en el primer mes desde principios de 2008 en el que la caída es menor al 10%.
La traslación de esta bajada en las ventas a los precios es tan simple como la ley de la oferta y la demanda: como no se vende, el valor de los inmuebles se encoge. Y lo hace deprisa. Según documentaba ayer la sociedad de tasación Tinsa, el precio del metro cuadrado de vivienda en Balears está ya en 1.672 euros, un 8% menos que hace un año. Tras este nuevo varapalo para el sector inmobiliario –y para los propietarios particulares– los pisos ya se han devaluado en Mallorca un 15% desde el año 2007, también según Tinsa, que como el INE deja claro que la mejoría del ladrillo fue solo un espejismo.