Análisis. El país de la hamburguesa se convierte en el principal cliente de las bodegas nacionales
REDACCIÓN/E.P. PALMA/MADRID.
Ni caldos franceses, ni uvas australiana, ni vinos de California: Estados Unidos se dará en los próximos años al vino español. O así lo crea la consultora Wine Intelligence para el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), que detalla que la primera economía del mundo regará sus penas con uva española. Tanto será así, que el país de la hamburguesa se convertirá en el primer consumidor mundial de vino español en los próximos tres años. El país norteamericano, entregado tradicionalmente a la cerveza, se ha dado al vino en las últimas décadas. El vuelco ha sido tan notable que curiosamente los bebedores habituales consumen vino con mayor frecuencia que en Europa. A los estadounidenses del siglo XXI les gusta experimentar nuevas sensaciones con nuevos vinos, pero siempre que estos cumplan con las premisas europeas más asentadas, como tapones de corcho, buena y atractiva presentación y categoría acorde a su precio. En concreto, un total de 42,8 millones de consumidores de vinos de los principales mercados exteriores (Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Holanda, Reino Unido y Suiza) se entregan con frecuencia a caldos españoles, pero todavía existen 103 millones que aún no consumen vino español o lo adquieren de forma testimonial. Pronto eso cambiará y la buena uva española conquistará Estados Unidos.