AGENCIAS. MADRID
El presidente Zapatero no está solo: tiene a las cajas de ahorro. Ayer, la plataforma que las agrupa, la Fundación Española de Cajas de Ahorro (Funcas), abogó por suprimir o reducir la deducción en el IRPF por compra de vivienda, eliminar la deducción de los 400 euros e incrementar en un par de puntos el IVA para aumentar la recaudación. Es decir: las mismas medidas que defienden el presidente y su Gobierno para sacar las cuentas públicas del déficit y preparar al país para salir con fuerza de la recesión.
Aunque el respaldo a las medidas de Zapatero no es absoluto. Las cajas consideran por ejemplo que subir el tipo impositivo a las rentas del ahorro o el marginal a las rentas más altas, como ha sugerido el Gobierno, sería ineficiente. Apenas aportaría 500 millones, matizan, una cifra que no justifica los daños que causarían a la hora de captar inversiones e inversores.
Así, lo indicó el director de Funcas, Victorio Valle, que tradujo a euros el impacto de cada propuesta del Gobierno. Un incremento de dos puntos en el IVA aumentaría la recaudación en 5.000 millones de euros. La eliminación de los 400 euros de deducción en el IRPF reportará en torno a 4.500 millones de euros –el Gobierno dice que serán 6.000. Y la eliminación de la deducción por vivienda llevará a la caja de todos otros 5.000 millones en un plazo de diez años. El paquete de actuaciones lograría en total 15.000 millones de euros –el 1,5% del PIB) anunciado por el Ejecutivo– y, "haría más creíble el cambio de modelo económico".
Aunque hay matices. Valle consideró que cualquier modificación fiscal debería ser "limitada" y subrayó la urgencia de lanar una reforma laboral. En éste ámbito, indicó que "si en el conjunto de la sociedad los salarios están decreciendo en términos reales, no parece que tenga sentido que en 2009 se acuerde una subida de los salarios de los funcionarios del 4%".
Elecciones generales
Y mientras la fundación avalaba la receta económica de Zapatero, el presidente de la Confederación de Cajas de Ahorro, Juan Ramón Quintás, llamaba a los dos grandes partidos al entendimiento en aras de sacar al país de la grave crisis económica que sufre. "A menos que los agentes políticos y sociales lleguen a un acuerdo, sería conveniente celebrar elecciones generales para dotar al Gobierno resultante de los medios para salir de la crisis", argumenta Quintás. "Ante situaciones extraordinarias solamente caben remedios extraordinarios", abundaba. Y el Gobierno le replicaba con celeridad: "Zapatero no abdicará de su responsabilidad", advertían, subrayando que el Ejecutivo goza de estabilidad parlamentaria.