Análisis. La capital balear es la segunda ciudad española en la que mas se encarecen los alimentos
A. M. PALMA.
Poner un plato de comida encima de la mesa es cada vez más caro. Sobre todo en Palma, ciudad que destaca ya como la segunda en la que más han subido los precios de los alimentos. Lo documenta el Observatorio de Precios del tercer trimestre, en el que solo Tarragona puede quejarse más amargamente que Mallorca: allí la comida engordó su coste un 3,8%, cinco décimas por encima del 3,3% de encarecimiento registrado en la capital balear. Al otro lado del ránking están ciudades del interior peninsular alejadas de los excesos turísticos y sus influencias sobre los precios. Como Ávila y Huesca, las urbes españolas en las que el coste de la vida está mejor adaptado a estos tiempos de crisis y apreturas en el presupuesto familiar. La diferencia entre hacer el menú en Palma y hacerlo en Ávila es así sustancial: más allá de la receta elegida, en la capital del turismo mediterráneo y el veraneo borbónico comer es un 14% más caro que a los pies de la muralla abulense.
Alcampo y Mercadona, los más baratos
Y no es solo que Palma sea la segunda ciudad en la que más aumenten los precios: es que además mientras eso ocurre, en el conjunto del país bajan. Y lo hacen con fuerza: según el observatorio, el descenso es del 1,6%, gracias a que los alimentos cotizaron a la baja en 39 de las 52 ciudades analizadas. A ese alivio para el bolsillo contribuyeron las huertas: las hortalizas son los productos que más han aligerado el coste de la cesta de la compra este verano.
No tanto en Palma, donde casi todos los alimentos elevaron su coste. Aunque aún así los consumidores tienen armas contra las subidas. La más contundente es la elección del punto de compra. Lo confirma el propio Observatorio, que destaca a Alcampo y Mercadona (por ese orden) como las cadenas más baratas y a Hipercor y El Corte Inglés como las más caras. Pero hay una opción todavía más económica según el Observatorio: los mercados municipales, que son los que se están aplicando con mayor vigor a la hora de adaptar sus precios a los tiempos de crisis que corren.