EFE
La economía española atraviesa una recesión "menos profunda que la media europea pero más larga", destacó hoy el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, que también advirtió de que la factura de la crisis en términos de paro será mayor para España.
En la presentación de las nuevas previsiones económicas del Ejecutivo comunitario, Almunia reconoció que, según sus cálculos, el PIB español continuará cayendo en el tercer y cuarto trimestre de 2009, al contrario que el resto de grandes economías europeas, que irán abandonando las tasas negativas a lo largo del año.
En el conjunto del ejercicio, la actividad descenderá en España el 3,7% (cinco décimas menos de lo calculado por la Comisión en mayo). No obstante, el comisario hizo hincapié en que esta cifra es inferior a la contracción del 4% pronosticada para la media de los países del euro y los Veintisiete.
Según el mandatario europeo, en España el ritmo de ajuste es más lento debido a "desequilibrios estructurales bien conocidos", entre los que destacó el elevado endeudamiento de los hogares, la crisis del sector inmobiliario y el mayor desempleo.
Pero insistió en que la rebaja del coste de la financiación y la reciente mejora de la confianza de los consumidores apuntan hacia la "estabilización", incluso aunque sea más lenta que en el resto de Europa.
Caída del mercado laboral
Almunia precisó también que el efecto de la caída de la actividad en el mercado laboral -que tiene un retardo de entre tres y cuatro trimestres- será más negativo en España.
Aunque las previsiones presentadas hoy no incluyen estimaciones en este ámbito, el comisario dejó claro que España registrará un aumento del paro "mucho mayor" que la media europea, y también la destrucción de empleo será más cuantiosa.
Aludió, en ese contexto, a las cifras difundidas hoy por Eurostat, la oficina estadística comunitaria, que sitúan a España como el segundo país de la zona euro (y el quinto de la UE) donde más cayó el empleo en el segundo trimestre, el 1,3%, frente al 0,5% en el área de la moneda única y el 0,6% en toda la Unión.