E.P. NUEVA YORK
Cuando el consumo más necesita del crédito, un hacker pone contra las cuerdas a las compañías de tarjetas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció ayer el arrestó de un joven de 28 años por haber robado 130 millones de números de tarjetas de débito y de crédito en lo que representaría el mayor hurto de datos informáticos de la historia. El detenido se llama Albert Gonzales, reside en Florida y ha sido acusado de hackear los sistemas informáticos de Heartland Payment Systems, un sistema de pago a través de internet, la cadena de establecimientos 7-Eleven y la cadena de supermercados Hannaford Brothers.
Así lo aseguraron ayer en un comunicado de prensa la asistente del fiscal general, Lanny Breuer, el fiscal del distrito del estado de Nueva Jersey, Ralph J. Marra, y el representante de los servicios secretos Michael Merritt. Al parecer, Gonzales y otras dos personas cuyas identidades no han sido reveladas hasta el momento emplearon una complicada y "sofisticada" técnica que les permitía hackear los sistemas informáticos y hacerse con unos 130 millones de números de tarjetas de crédito.
Los piratas comenzaron a operar en el año 2006 y una vez que lograron robar todos los datos, los tres acusados enviaron la información a diferentes servidores informáticos que operaban en los estados de California e Illinois, y también en Letonia, Países Bajos y Ucrania. En caso de ser encontrado culpable, Gonzales se enfrenta a 20 años de cárcel por un delito de conspiración para cometer un fraude, y otros cinco años por otro delito de conspiración así como medio millón de dólares de multa. Sea como fuere, el daño psicológico ya está hecho: en un país en el que el consumo supone dos terceras partes del PIB, los compradores tienen una razón más para desconfiar.