La carta

03.06.2017 | 01:00

En una de tantas entrevistas le preguntaron: "¿Quién es Luis Salom?" Y él respondió: "Un chico normal que corre en moto, no sé, mejor pregúntale a mi madre". Pues sí, yo os voy a contar un poco quién era Luis Salom. Luis era un chico sencillo, muy familiar, amaba la vida y la vivía de una manera intensa. Ponía intensidad en todo lo que hacía. Disfrutaba haciendo felices a todos los que le rodeaban y podía hacerlo porque él era feliz. Siempre agradecido con todos los que le ofrecían su ayuda, siempre dispuesto a ayudar.
Perfeccionista, no solo en lo profesional si no también en lo personal. Un auténtico investigador de su profesión. Dedicaba muchas horas a aprender cada día un poco sobre lo que más le apasionaba. Analizaba cada curva, cada trazado observándose a él y a los demás para saber dónde y cómo debía mejorar. Pero esto era también el reflejo de su vida personal. Siempre intentaba ser mejor en todos los aspectos de su vida.

Una persona trabajadora, constante, honesto consigo mismo y con los demás. Agradecido, generoso, humilde y sobre todo feliz. Nunca dejaba de sorprenderme y a la vez causarme admiración, por sus acciones, por el respeto hacia sus compañeros de profesión, su equipo, sus seguidores. La manera en la que sabía afrontar tanto los éxitos como las derrotas. Siempre estuve, estoy y estaré orgullosa de él. Por esos valores, por todo lo que consiguió gracias a su esfuerzo y su constancia, por el gran carisma que poseía y por esa felicidad que nos regalaba segundo a segundo. Él tuvo un sueño y luchó por él. Os animo a poner objetivos a vuestra vida, a soñar y a luchar por esos sueños sin olvidar los valores básicos y fundamentales de la vida, los cuales os ayudarán a conseguir vuestras metas.

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