12 de julio de 2016
12.07.2016
Piragüismo

Una peregrinación de locos

El Real Club Náutico de Palma acoge hoy la salida de una histórica travesía que unirá Mallorca con Roma - La protagonizan Carlos García, Álex Aguera y José Bello

12.07.2016 | 01:31
Los ´tres locos´ José Bello, Álex Aguera y Carlos García, ayer.

Pioneros

  • La original empezó hace 66 años en el mismo punto

    La aventura que empieza hoy en parte es fruto de las investigaciones y recopilación de datos a cargo de Alejandro Sans, hijo de Pepín Sans. Uno de los 18 univeristarios de Madrid que en 1950, el 24 Año Santo, protagonizaron la primera y única travesía, por etapas, desde Palma a Roma en piragua, para ganarse el Jubileo.
    Lógicamente acompañados por un barco, militar, que les ofreció servicios de avituallamiento y soporte a lo largo de unos 1.070 kilómetros.

El Real Club Náutico de Palma acoge hoy por segunda vez en su historia, aunque con 66 años de diferencia, el segundo intento de recorrer por relevos y en piraguas las 580 millas náuticas que separan Mallorca de Roma.

El único antecedente de esta histórica proeza llegó a buen puerto en 1950 y lo protagonizaron un grupo de 18 entusiastas, e inex-pertos, estudiantes del SEU de Madrid para ganarse el Jubileo.

Se trata de una "auténtica peregrinación de locos", como la definió ayer uno de los tres supervivientes de la travesía pionera. El químico, investigador y profesor universitario Marcelino Araujo, ahora de 89 años. Y que en su día fue el más joven de los universitarios que, sin haber apenas remado antes, se hicieron a la mar el 15 de agosto de 1950 con el objetivo, colosal para la época, de partir desde Palma para llegar hasta el mismísimo Vaticano. Una enorme odisea que bautizaron como 'La Travesía de los Locos'.

En esta ocasión todo está mucho más preparado y estudiado que en la aventura original. Un desafío en toda regla fruto de las constantes inquietudes del alpinista, triatleta y corredor de fondo Carlos García. Un deportista con un amplio palmarés en pruebas de kayak de mar, ya que en los últimos años ha protagonizado innumerables travesías en solitario, como la de Jávea a Eivissa, sobre 106 kilómetros, superados en 23 horas; y la de Almerimar a Melilla, de 168 kilómetros, completada en 31 horas. Un aventurero, natural de Cartagena, y con residencia en Almería, que tiene plena confianza en superar el desafío que lleva "preparando a conciencia" desde hace 10 meses.

Experimentados

Un reto máximo en el que a Carlos García le acompañarán dos deportistas de entidad y con sobrada experiencia en el deporte de los palistas. El primero de ellos es Álex Aguera, campeón de España de kayak de mar el año 2015. Y el segundo es José Bello, profesor de la Escuela Nacional de Entrenadores de Piragüismo y licenciado en antropología social.

Dos auténticos catedráticos en la materia con los que el impulsor de la aventura contactó a través de internet para involucrarles. Emulando en su propuesta las que a principios del Siglo XX ofrecía para captar voluntarios, a través de la prensa británica, el aventurero Ernest Henry Shackleton. El mítico explorador polar anglo-irlandés y una de las principales figuras de la edad heroica de la exploración de la Antártida.

Carlos García, Álex Aguera y José Bello seguirán la misma ruta de la primera expedición, pero navegarán en modernas piraguas tipo K1, es decir, de una sola persona, frente a los K4 de 1950, de madera y para cuatro palistas.

Para la ocasión, los nuevos aventureros contarán con el acompañamiento constante de un barco de apoyo, un velero de 42 pies, con cuatro tripulantes, al tiempo que tienen programado repartirse en la realización de los relevos cada cinco horas. Eso sí, cada uno a bordo de su propia piragua adaptada. El objetivo es que siempre uno de los tres palistas se mantenga en ruta en el mar.

Con una previsión de duración total de entre 12 y 14 días, la primera de las 14 etapas previstas de la nueva 'travesía de los locos' unirá Palma con Cala Rajada.

Desde el puerto de Capdepera, si el tiempo lo permite –las previsiones ayer no eran optimistas–, los palistas cruzarán el canal de Menorca con destinó al puerto de Maó, de un tirón. "Posiblemente lo debamos hacer de noche", avisó Carlos García ayer, ante las malas previsiones de viento que poco antes habían recibido. Un factor que se presenta como el principal obstáculo a superar. "El físico no se presenta como una preocupación. Llevamos mucho tiempo entrenando y estamos preparados para la travesía", asegura Carlos García.

Remontarán el río Tíber

Tras dejar atrás Menorca los palistas afrontarán el tramo más largo y complicado de su travesía. El que les debe llevar hasta Cerdeña.

Sus siguientes paradas tendrán como destino Córcega, antes de alcanzar la península italiana y remontar el río Tíber hasta Roma. Una última etapa para la que han debido solicitar un permiso especial a las autoridades marítimas de Italia. "La verdad es que todo han sido facilidades hasta ahora y eso que el esfuerzo logístico es importante", destaca Carlos García.

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