Ciclismo / XXV Playa de Palma - Challenge Volta a Mallorca

Bambrilla reclama el arco iris

El gregario italiano vence en Andratx con dos segundos de ventaja sobre los campeones mundiales Kwiatkowski y Stybar - Vicenç Reynés finalizó entre los mejores

30.01.2016 | 02:29
En el homenaje de la XXV Challenge a los grandes campeones del ciclismo mallorquín, en Andratx los honores le correspondieron ayer a Macià Alemany Ensenyat, junto a Oscar Freire.

Pollença

  • Reconocimiento a su mejor embajador

    El vicepresidente del Govern, Biel Barceló; y el alcalde de Pollença, Miquel Àngel March, no dudaron ayer a la hora de reconocer con todos los honores al gran embajador del municipio. Un ilustre que no es otro que Sir Bradley Wiggins, ganador del Tour de Francia 2012, multicampeón olímpico y del mundo, y desde hace ya décadas habitual, y con residencia propia, en "eu Moll".

Resistiendo por dos segundos el inmisericorde asedio de un grupo plagado de campeones del mundo y ciclistas de primer nivel: el modesto Gianluca Brambilla, un gregario de 29 años, del equipo Etixx-Quick Step, dio la campanada al imponerse ayer en solitario, en Andratx, en la segunda prueba de la XXV Challenge Volta a Mallorca. Una prueba exigente, de media montaña, con su recorrido de 153 kilómetros superado a una velocidad media de Tour, rodando a 43.22 kilómetros por hora y dibujando un final de carrera memorable, digno del UCI World Tour.
Brambilla, quien no ganaba como profesional desde el 2010, resistió y culminó en un final que picaba hacia arriba su reivindicación ante el arco iris de sus ilustres perseguidores. Con el polaco Kwiatkowski y su compañero de equipo Stybar, ambos campeones mundiales, que dieron tiempo a un grupo en el que terminaron el suizo Fabian Cancellara, sexto; el murciano Alejandro Valverde, octavo; y el mallorquín Vicenç Reynés, decimocuarto.

En un epílogo alocado, tras muchos kilómetros con ataques y constantes ofensivas de grupos muy numerosos –en el más importante se metieron los mallorquines Lluís Mas y Juan Carlos Riutort–, el italiano se la jugó en solitario a 32 kilómetros de meta. En pleno descenso de Galilea a Capdellà, depués de que el puerto de tercera categoría despedazase al pelotón de cabeza, en el que resistieron apenas unos 35 hombres. Tras eso, Brambilla llegó a disponer de una ventaja máxima de 40 segundos, pero la reguló perfectamente. Así lo demuestra que a 12 kilómetros disfrutó de una ventaja de 30 segundos; de 38 a 5; de 24 a 4; y de 10 a apenas 2.000 metros del final. Un trabajo de cálculo que resultó perfecto, como el de un especialista de la contrarreloj, a cargo de un menudo escalador. Una meritoria resistencia ante una excelente representación de los mejores ruteros del circuito ciclista de División de Honor.

"No soy un corredor que gana"

"Es una victoria fantástica, sobre todo por lograrla ante dos grandes campeones del mundo y grandes amigos, como son Kwiatkowski y Stybar. Me siento muy feliz", destacó el doméstico. "Me sentía muy bien y ganar una carrera de principio de temporada era un objetivo personal, porque no soy un corredor que gana, sino que ayudo a otros a conseguir los triunfos. Aproveché mi oportunidad. Voy a continuar así. Soy muy feliz en mi equipo, estoy muy agradecido a mi director y este es el camino que tengo que seguir. Ganar y ayudar a mi equipo a hacerlo", destacó en su análisis el vencedor italiano en Andratx.

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