El Palma Futsal asimila la nueva gesta conseguida ante el Barcelona (1-2) a la vez que trata de evitar la euforia a sabiendas que el resultado conseguido es real pero no significa nada definitivo en una eliminatoria a doble partido. Uno de los más felices es Nico Sarmiento, cuyas actuaciones en la Copa del Rey confirman el excelente nivel de la portería balear y asegura un buen futuro. “Ya podríamos jugar hoy la vuelta”. Es la frase más escuchada en el regreso de la expedición del Palma Futsal a casa tras otra gran noche que alarga el relato histórico de un equipo empeñado en escribir las páginas más brillantes del fútbol sala balear.

Se trata de la primera victoria de la historia en el Palau Blaugrana en la Copa del Rey, ya que el Barcelona se llevó los dos enfrentamientos en años anteriores. Esto se suma al logro de eliminar al Movistar Inter en la ronda anterior y al tercer puesto en Liga.

Los mallorquines viven un momento dulce y lamentan que ahora tengan que esperar a febrero, dentro de casi cuatro meses para afrontar la vuelta de la semifinal cuando ahora atraviesan su mejor momento. El Palma Futsal ha ganado a los dos campeones de todas las ediciones de la Copa del Rey, cuatro títulos del Barcelona por uno del Movistar Inter, y lo ha conseguido en sus respectivas pistas, algo que la teoría vislumbraba como un sinónimo de imposible. El sacrificio, compromiso, la capacidad de superación y la ambición del equipo parece no tener límites y siguen empeñados en conseguir algo grande este año rompiendo todos los registros del club y arruinando las mejores previsiones.

Dentro del vestuario balear hay alguien especialmente feliz: Nico Sarmiento. El meta argentino abandonó su tierra el pasado verano para sumarse al proyecto palmesano con la ilusión de hacer historia en España. Y lo está consiguiendo con dos actuaciones destacadas ante los dos equipos de referencia a nivel mundial.

Sarmiento reconoce que “uno siempre sueña con jugar partidos así y más ganarlos en pistas como las de Inter y el Barcelona”. “Es algo muy lindo y es algo que me llevaré siempre. Estoy muy feliz, más que nadie, por haber podido jugar esos dos partidos que han sido importantes para todos nosotros. Conseguimos el resultado perfecto que fuimos a buscar”, reconoce.

Eso sí, el argentino saborea el triunfo pero huye de euforias y prefiere ser cauto. “Ellos son el Barcelona y hay que ser conscientes de que, por más que hayamos ganado en su pista y también al Inter, ellos siguen siendo los favoritos y la obligación de ganar es suya. Nosotros tenemos la obligación y responsabilidad de hacer nuestro partido de vuelta, pelearlo hasta el último segundo y no bajar los brazos”, afirma Sarmiento.

El meta se muestra ilusionado de cara al partido de vuelta, que se disputará el 23 de febrero en Son Moix. “Tenemos la ilusión de poder ganar, queremos dar un buen espectáculo a nuestra afición,” indica visiblemente ilusionado ante el reto que tiene por delante.

Para el argentino, la llave del éxito de los baleares no es otra que tener “un muy buen equipo, con grandes jugadores y trabajar día a día para estar cómodos en la pista y para igualar las acciones ante equipos que tienen más calidad jugador a jugador”.