Análisis

Su segunda oportunidad

22.10.2011 | 08:30

Algunos filósofos, como Freud o Hobbes, sostienen que el hombre es malo por naturaleza. La bondad es una conquista personal a la que a veces, no siempre, ayuda la sociedad. Ser bueno implica, entre otras cosas, ser agradecido, adjetivo aplicable a cada día menos seres humanos. El Mallorca le debe a Manzano un título de Copa y cinco temporadas en Primera y el técnico de Bailén, a su vez, esgrime su trabajo en Palma como el mayor blasón de su carrera profesional.

Entrenar al Atlético por segunda vez, después de su paso por Sevilla, representa para él una segunda oportunidad, el escalón ineludible para probar y demostrarse a sí mismo que su paso por Son Moix nunca fue una meta, sino un medio para alcanzar cotas más altas que hasta ahora se le han negado.
Pero el banquillo del Vicente Calderón quema. La paciencia no es una virtud inherente a la orilla del Manzanares y allí no vale el "¡qué c...queremos aquí!". La pelota no está en su tejado y aunque no es fácil que el Mallorca la baje, más de un colega e incluso amigo, permanecerá atento a la pantalla.

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