Fútbol sala. División de plata
S. ADROVER. PALMA.
Si hay algo que sobra en Manacor es ilusión y ambición por regresar a la élite. El Fisiomedia celebró el pasado sábado junto a sus fieles aficionados la consecución del título del Grupo Sur de la División de Plata. La victoria ya no es noticia porque sólo uno de los veintidós partidos que ha disputado esta temporada no ha acabado en sonrisa. De hecho, es el único invicto que queda aún en las dos primeras categorías del fútbol sala nacional. Precisamente el Maristas de Valencia había sido el único equipo que había logrado empatar en la primera vuelta con los mallorquines, pero en casa fue otra historia. El 4-1 final fue la excusa perfecta para la primera gran fiesta de esta temporada en el pabellón Miquel Àngel Nadal. Al menos eso esperan en la capital del Llevant. La mente ya está puesta en el play-off de ascenso a la mejor Liga del mundo, pero no están dispuestos a bajar los brazos. Ahora no. Quieren ser el mejor primero para tener el factor cancha a su favor en la eliminatoria que, presumiblemente, les enfrentará al Talavera, líder del grupo norte. Lo tienen bastante bien porque les aventajan en catorce puntos y restan dieciocho en juego. Serán tres partidos, pero los dos últimos se disputarán en la isla. En el caso de perder este primer intento, todavía quedaría una bala en la recámara. Entraría en el bombo con los tres ganadores de los enfrentamientos surgidos entre los segundos, terceros y cuartos clasificados de ambos grupos. Y se jugarían unas semifinales y final para conocer el otro ascendido.
Pero en Manacor no piensan en ello. Han hecho lo más difícil. El traumático descenso de la pasada temporada no minó el estado de ánimo de un conjunto que sabía lo que había hecho mal. Su presidente Miquel Jaume mantuvo a los hombres importantes, con el director deportivo José Tirado y el técnico ´Pato´ a la cabeza. El tiempo le ha dado la razón. "Todo el mérito de esta temporada lo tienen los jugadores y el cuerpo técnico", dice en declaraciones al programa ´Zona Mixta´ de Radio Diario. Su voz delata su orgullo. Eso sí, lanza un claro mensaje. "Si subimos y nos obligan a irnos de Manacor lo dejaré", afirma con rotundidad. La nefasta experiencia deportiva en División de Honor se agravó con el exilio a Inca porque el pabellón manacorí no reunía las condiciones que exige la Liga Nacional de Fútbol Sala. Eso se tradujo en pérdida de aficionados y de numerosos problemas para entrenar con regularidad a horas normales. "Tenemos el apoyo del alcalde para efectuar una pequeña reforma en el Nadal para que nos dejen jugar ahí", apuntó. "Y estamos esperando hablar con Diego González –delegat per l´Esport–", añadió Jaume. Está claro que el tiempo apremia.