A. FAES. SAKHIR (BAHREIN).
Atendían cinco pilotos a la llamada de la FIA para la primera rueda de prensa del año. Cada jueves previo a una carrera, la Federación busca alicientes para promocionar el espectáculo. El piloto local, la sorpresa, el debutante… Para este inicio de campeonato no había que comerse demasiado el coco. "Estarán los cuatro que han sido campeones del mundo", dijeron desde el departamento de comunicación. Así pues, Button, Alonso, Hamilton y Schumacher debían acudir a la cita. Figuraba también Massa en la citación, el casi campeón de 2008, el que cruzó la meta de Interlagos creyéndose ganador hasta que en la última curva, el McLaren de Lewis Hamilton ganó la posición que necesitaba para llevarse el título. El brasileño regresa a la competición tras el accidente del año pasado y la FIA quiso tener un detalle con él.
El compañero de Alonso no sabía dónde mirar cuando le pidieron que se quitara de la foto. Algún avispado gritó desde el pelotón de los fotógrafos. "Sólo los campeones". Y Felipe, algo molesto, disimuló una sonrisa. La sangre no llegó al río.
En el centro, primera fila, estilizado como un flamenco, lucía Michael Schumacher, chicle incluido e indisimulado movimiento de mandíbula. Sonreía y daba al inicio respuestas cortas, algo seco, cuando le cuestionaban acerca de su vuelta a la competición. "Estoy muy motivado a la espera de que se apague el semáforo", respondió rutinario. Era un acto pensado para que el póker de campeones se retase antes de empezar una carrera que se presume apasionante.