ALEJANDRO VIDAL
Uno, pese a su inmensa ingenuidad, ha dejado de creer en las casualidades. Hace dos días el antiguo y efímero propietario del Mallorca, Javier Martí Asensio, cuidaba de confirmar a los medios de comunicación la interposición de una demanda contra Mateu Alemany por casi todo menos por haber matado al perro. La explicación del comunicado la tuvimos ayer en el impagado del efecto bancario al que se refiere la información adjunta. Ninguna sorpresa. Lo sorprendente habría sido comprobar que en la cuenta corriente de marras hubiera habido alguna vez los quinientos mil euros que se reclaman.
Los Tribunales decidirán al respecto, como no puede
ser de otra manera, pero me temo que, a no tardar, la querella defensiva por cuya información el joven de los Martí felicitó a DIARIO de MALLORCA, va a seguir el mismo curso que la de su predecesor, el tal Carlos González. O sea, la papelera de algún juzgado.
Luis Martí Mingarro, la reina madre de la familia y avalista de aquella nefasta operación con cargo a su prestigio, todavía no se ha recuperado de la carta que después del cataclismo le remitió su ex amigo y aún presidente del Mallorca, Tomeu Vidal. Quizás no se la mostró a su hermano, ni a su sobrino. Pero debería haberlo hecho y quizás habría eludido tenerse que preguntar si tendrá que cambiar su lugar de veraneo. O no. Una pena esas tertulias en Illetes, al borde del mar.