R.C.D. Mallorca. El equipo
SEBASTIÀ ADROVER. PALMA.
El Real Mallorca depende de sí mismo para que sus ilusiones europeas se conviertan en realidad. Una situación tan sorprendente como privilegiada que se presenta una vez se han hecho los deberes. El triunfo del domingo ante el Sporting de Gijón (3-0) sella la permanencia en la élite una temporada más con absoluta solvencia. Ahora quedan trece jornadas para soñar. Y quizá la mejor noticia es que muchas de las opciones de los rojillos pasan por estar al máximo nivel justo en el lugar en el que no lo ha bajado jamás en lo que se lleva de curso.
Once victorias y una única derrota es el espectacular balance de los bermellones de una temporada en la que parece que todavía no se ha vivido lo mejor. Los excelentes resultados en casa son los que deben dar la confianza necesaria para afrontar lo que queda de campaña, ahora que ya se acercan los grandes. El Barcelona, Real Madrid y Valencia son los tres primeros clasificados y quizá las auténticas amenazas de un Mallorca que es consciente de sus posibilidades. No puede dejar de sumar ante los Messi, Ronaldo, Villa y compañía si quiere seguir aspirando a meterse entre los cuatro primeros. O incluso entre los tres. Porque los valencianistas tampoco están tan lejos después del empate de anoche ante el Racing. Sólo son cuatro puntos. La tercera plaza no es ninguna utopía, sobre todo porque los de Emery tienen que visitar Son Moix.
Los pupilos de Manzano sólo han sucumbido ante el Sevilla, pero han sido capaces de derrotar con justicia al Deportivo, Athletic de Bilbao, Getafe y Villarreal, adversarios con los que en principio pugnan con ellos por una plaza en la Liga Europa. Superar al Real Madrid y Barcelona se antoja complicado, como siempre, pero en el vestuario existe un convencimiento de que pueden hacerlo. Y ahí puede estar la clave para culminar una historia plagada de ambición.
En el Ono Estadi restan siete encuentros por disputar, o lo que es lo mismo, veintiún puntos en juego. Los cuarenta y tres que ostenta en la actualidad permiten pensar en lo mejor si la media de triunfos locales se mantiene ya que los precedentes de las últimas diez temporadas arrojan que, con sesenta y cuatro puntos, se gana un billete para la Champions. Y si se falla, está claro que a domicilio hay plazas tan atractivas como las de Santander, Zaragoza o Almería para compensarlo. Además, aunque todavía cae lejos, los partidos en San Mamés y Riazor son cruciales para mantener detrás a estos rivales directos. No perder sería positivo, sobre todo teniendo en cuenta los problemas que exhiben los baleares lejos de la isla. La antigua Copa de la UEFA sí que está mucho más cerca. El Mallorca no ha bajado de la sexta plaza en toda la temporada, otro aliciente para no bajar la guardia. Es evidente que esto sólo son teorías, pura especulación, pero que este grupo ansía dotarlas de credibilidad. Está en sus manos.