ALEJANDRO VIDAL
El empate del Atlético de Madrid, décimo en la tabla, en Zaragoza, décimo séptimo, merecía ayer honores de apertura de bloque en el Telediario de TVE de las tres de la tarde, en detrimento de los marcadores de Son Moix, Montjuïc o el Reyno de Navarra, donde contendieron equipos mejor clasificados y, en consecuencia, resultados más trascendentes. Aunque las aficiones del Mallorca, Villarreal, Getafe e incluso el Athletic podrían sentirse molestas por el desprecio, en el caso que nos es más próximo mejor proseguir la ruta sin llamar la atención.
Los de Manzano han probado su capacidad de reacción, después del fiasco sufrido en Palma frente al Sevilla, al ganar a renglón seguido dos partidos consecutivos. El mañana empieza hoy o, lo que es lo mismo, el sábado en Getafe porque, aunque el valor numérico de las victorias es el mismo cualquiera que sea el contrincante, no se trata de medir su pedigrí sino de ascender las montañas menos escarpadas para llegar antes a la cima.
Es indiferente cimentar las posibilidades de jugar en Europa en las buenas actuaciones del Mallorca ante sus doce mil incondicionales, que hacerlo mientras le contemplan por la pequeña pantalla. Lo incuestionable es que serán necesarios la mitad de los puntos que restan sobre el tapete, para asegurarse un puesto en las competiciones continentales. Y valen todos.