A. O. PALMA.
En una jornadas plomiza, sin sol, con el cielo nublado y bajo una amenaza de lluvia constante, la segunda prueba de la Challenge se resolvió con un esprint masivo de categoría que premió a Oscar Freire. Pero antes el protagonismo lo acapararon cinco modestos, casi anónimos, entre los que se encontraba el mallorquín Lluís Mas, del equipo Burgos 2016, junto a: David Deroo (Skil-Shimano), Ronan Van Zandbeek (Van Vliet), Manuel Ortega (Andalucía-Cajasur) y Andoni Blázquez (Orbea).
El corredor de Ses Salines atacó en el kilómetro 8, convirtiendo su acción en el detonante de una escapada que se prolongó a lo largo de 143 y que llegó a disponer de unos siete minutos de máxima ventaja. Su esfuerzo quedó en nada a 25 kilómetros de meta, cuando el pelotón –del que tiraban Columbia, Rabobank y QuickStep– puso punto y final a la avanzadilla.
"El director me había dicho que intentara coger la escapada buena y lo he conseguido. He saltado con ganas y hemos hecho muchos kilómetros juntos", comentó Lluís Mas sobre los motivos de su ataque. "Era muy difícil llegar porque los equipos con esprinters controlan muy bien y en todo momento saben cuándo tienen que acelerar. Pero había que intentarlo", explicó el mallorquín, quien asegura estrar en buena forma.