FÚTBOL. MALLORCA - VILLARREAL
SEBASTIÀ ADROVER. PALMA.
Como si hubiera sido un episodio de una serie de ficción, ´Popeye´ Nunes (Azurem, 1977) acudió al rescate de su equipo cuando más lo necesitaba. El central portugués ejerció de héroe absoluto de los rojillos cuando la amenaza del Villarreal estaba ahogando las aspiraciones del Mallorca. La afición se temía lo peor, o al menos ceder los primeros puntos en diez partidos en Son Moix. El empate a cero parecía inevitable. Los hombres de ataque no estaban finos. Ni Aduriz era el de siempre, ni los pases de Borja eran efectivos. Webó luchaba infructuosamente y Castro se perdía por su banda.
Hasta que Nunes decidió probar fortuna en una de esas ocasiones que ensaya en muchos entrenamientos en Son Bibiloni. Pocas veces salen bien, pero ayer sirvió para regalar tres maravillosos puntos. Julio Álvarez sirvió un fantástico balón en un lanzamiento de falta y Nunes saltó más que su marcador para poner la cabeza. Como si se hubiera tomado un rico plato de espinacas para tener energía, el remate se coló bien colocado y con fuerza a la izquierda de un desesperado Diego López. Gol. Era el minuto 81, justo a tiempo para recordar a la hinchada que él seguía teniendo fe en el triunfo, aunque la cosa no pintara bien. El estallido de alegría estuvo en consonancia a la importancia del tanto. Todos sus compañeros acudieron a celebrarlo, pero antes de abrazarse a ellos hizo un guiño al mallorquinismo. Como si fuera ´Popeye´, el protagonista de la famosa serie de dibujos animados, hizo un gesto como si abriera una lata de espinacas y se la comiera. "Se lo dedico a los aficionados", confesó en rueda de prensa después del partido.
No sólo es un futbolista clave en tareas defensivas, sino que también sabe marcar goles. El de ayer ya era el tercero de esta Liga –anotó ante el Valladolid y Barcelona–, pero a buen seguro que es el más necesario. Ha dado aire a un grupo que lo necesitaba después de la decepción que supuso quedar eliminados en la Copa del Rey y de haber perdido ante el colista Xerez. El Villarreal, además, es un club con aspiraciones europeas, aunque ahora ya quede lejos. Por lo que ese cabezazo ayudó a hundir a un hipotético rival directo. Es el momento de coger impulso y quizá Tenerife es el mejor lugar para catapularse. Buena parte de culpa del estado de ánimo de esta plantilla la tiene Nunes. Es un peso pesado del vestuario. Cuando el portugués habla, el resto le escucha. Y con mucha atención. Es uno de los cuatro capitanes del Mallorca, un brazalete que se lo ha ganado desde que llegó casi sin hacer ruido hace ya cinco años. Era un desconocido en el fútbol español y procedía del Sporting de Braga, un club modesto de su país. Pero desde entonces ha sabido ganarse el respeto dentro y fuera del terreno de juego. Sobre el césped es un seguro de vida. Es extraño verle mal colocado. Es el auténtico ´jefe´ de la defensa, una extensión del entrenador en el campo. Pero tampoco esconde su personalidad sin las botas de tacos puestas. Es el portavoz del equipo en sus relaciones con la propiedad, tal y como se demostró en la breve estancia de Javier Martí Asensio o en la actual con Mateu Alemany.
Sin ir más lejos, el pasado jueves el andritxol se reunió con el luso, Ramis, Webó y Martí para explicarle la situación de preconcurso en la que se encuentra el Mallorca. Está claro que ya es más que un simple jugador.