POLIDEPORTIVO. UNA GESTA A MEDIAS
R.C. PALMA.
Eran las 5.30 de la mañana del sábado cuando Toni Contestí, tras casi doce horas ininterrumpidas, tuvo que abandonar su intento de asaltar el récord ´Guinnes´ de correr sobre cinta, un acto a favor de la Asociación Balear de Esclerosis Múltiple. El mallorquín, de 40 años, fatigado, se vio obligado a parar tras recorrer cien kilómetros. Tenía las constantes muy altas. Muy a su pesar, no podía más y fue sustituido en las siguientes cinco horas por el suplente, David Sánchez, que por lo menos ayudó a que se completaran las 24 horas preceptivas sobre la cinta.
El récord de 247,45 kilómetros tendrá que esperar para ser superado. Contestí y Sánchez completaron las 24 horas corriendo y, entre ambos, realizaron 211,710 kilómetros, de los que 150 los corrió Contestí en una jornada emotiva al final por lo heroica de una prueba solo hecha para valientes.
La misión era titánica. El propio protagonista lo sabía mejor que nadie. Debía llevar una media de 11,5 kilómetros por hora para tener posibilidades de conseguir el récord. "Las posibilidades de batir el récord son pocas", manifestó Contestí en la víspera, consciente de las dificultades con las que se iba a encontrar.
Pese a que el objetivo de la prueba no se pudo conseguir, el momento de la finalización, tras 24 horas corriendo fue muy emotivo para los atletas, que estaban respaldados por más de seiscientos aficionados, que se congregaron en el Gimnasio Duet para animar a los protagonistas. Contestií y Sánchez, a las seis de la tarde, alzaron los brazos en cintas paralelas, y, pese a la decepción, con la promesa por parte del primero de que el próximo año lo volverá a intentar de nuevo.
La resonancia mediática del intento del récord lo atestigua el hecho de que, durante las 24 horas de la prueba, más de tres mil personas pasaron por el gimnasio, de las que mil también corrían para, de alguna manera, apoyar a Contestí. El intento de récord ´Guinnes´ se ha seguido por internet desde todos los puntos del planeta, desde Bruselas hasta Canadá, pasando por Estados Unidos o México. Las llamadas y los mensajes de apoyo fueron continuos. Al final el objetivo no se logró, pero todo sea por una buena causa.