Fútbol. Mundial de clubes
ALEX SANTOS. ABU DABI.
Messi, el mejor jugador del mundo, dio el triunfo al Barcelona en la final del Mundial de Clubes al marcar con el pecho, en el minuto 110, el gol de la victoria (1-2) del conjunto catalán sobre el argentino Estudiantes de La Plata.
Tenía que ser él, Messi, quien estaba llamado a dar la estocada en el partido que debía decidir el campeón del mundo. Un gol suyo, con el pecho, en el minuto 110 rompió la igualdad del Estudiantes-Barça, para dar al equipo azulgrana un trofeo que se le resistía.
Como en Wembley, cuando el Barça se proclamó campeón de Europa en 1992, el conjunto azulgrana se adentró peligrosamente en la prórroga, de donde volvió a salir campeón. Esta vez ante un auténtico Estudiantes, ya ganador en 1968, y que estuvo a punto de agarrar el segundo trofeo intercontinental. Pero se le escapó por un minuto, después de que Pedro, en el 89, empatase el partido.
El equipo de Guardiola lo intentó hasta el último suspiro y tuvo oportunidades de empatar en más de una ocasión, y a punto estuvo de esfumarse el sexto título del año (Liga, Copa del Rey, Liga de Campeones y las Supercopas de Europa y España), de no ser primero por el pequeño Pedro y después por el ´crack de los 'crakcs´, Messi.
No debió esperar mucho el Estudiantes para abrir el tanteador con un centro, cuando Boselli se coló entre Puyol y Abidal para meter la cabeza y enviar el balón al fondo de las mallas. Era un marcador razonable dadas las oportunidades que se habían generado en el choque y por el tono del conjunto argentino, que sin complicaciones en defensa y en el nutrido centro del campo mantenía a raya a su rival, el cual seguía con las constantes vitales decaídas y con algunos jugadores, como Henry, sin garra para luchar por los balones.
En el segundo tiempo, Guardiola puso al siempre combativo Pedro en el campo en lugar de Keita, con el fin de fijar las bandas con dos jugadores, y que Ibra y Messi entrasen desde atrás. El Barcelona empujaba. Su acoso empezó a ser mayúsculo y entonces sí que Estudiantes se replanteó el partido y su sentido del mismo. No le importó dar unos pasos atrás, tapar todos los huecos, presionar y morder a los rivales que debían crear, y dejar sólo en punta a Mauro Boselli para cazar alguna, hasta que fue sustituido por Maxi Núñez.
En los últimos minutos, Estudiantes se vio completamente desbordado hasta que llegó el gol de Pedro (1-1), que envió de cabeza por encima del meta, provocando el delirio en el campo en el minuto 89.
El partido llegó a la prórroga y en ella aparecía un Barça algo más entero frente a un Estudiantes aturdido por el gol encajado y bastante fatigado. Messi, en la primera que pudo encarar, dejó sentando a más de un rival pero su disparo no encontró la meta, como en una de Ibra en el 101.
No fue hasta el segundo cuarto de hora cuando el Barça puso la directa y de un centro preciso de Alves, Messi puso el pecho para acompañar la pelota al fondo de las mallas y establecer el 1-2 y, en definitiva, propiciar que el Barça lograse por primera vez el Mundial de Clubes y provocar las lágrimas en el rostro de Guardiola, el creador del ´Barça de las Seis Copas´.