Fútbol. Valencia - Real Mallorca
JAUME BAUZÀ. ENVIADO ESPECIAL A VALENCIA
Tiene algo de paranormal este Mallorca para que salga ileso, o casi, de las situaciones más comprometidas. No le bastaron al Valencia la docena de claras ocasiones que tuvo para llevarse lo que hubiera sido una merecida victoria. El conjunto de Manzano, que había bailado durante todo el partido al son de la música que compusieron los talentosos solistas valencianistas, se encontró con un penalti en las postrimerías del partido que dejó el choque en empate (1-1).
El punto da un nuevo golpe de moral al conjunto bermellón y priva al Valencia de su quinta victoria consecutiva en Liga, precisamente cuando se había propuesto dar caza al Real Madrid y al Barcelona 24 horas antes de disputarse el ´clásico´.
El Real Mallorca no acreditó ni seguridad defensiva ni pegada, las dos virtudes que le han hecho sumar muchos puntos esta temporada. En esta ocasión fue suficiente con una buena dosis de fortuna y un insospechado penalti. La falta de definición acabó por condenar a un Valencia muy superior, que convirtió el choque en un monólogo local y que en algunas fases del duelo desplegó un juego espectacular.
El Valencia ponía a prueba en este partido su regularidad, imprescindible para meter presión al Barcelona y Real Madrid en el pulso (de momento soterrado) que los levantinos mantienen con los dos acorazados de la Liga en la lucha por el título. Mientras tengan fuelle, para los hombres de Unai Emery cada partido es un acto de reafirmación, por lo que su tropiezo ante los rojillos adquiere una magnitud considerable.
Ante un rival de semejante calibre y linaje, el Real Mallorca fiaba gran parte de sus posibilidades de victoria a una tarde poco inspirada de Villa, Silva, Mata y Pablo Hernández. No fue así. Los bermellones fueron víctimas del fútbol combinativo de estos futbolistas, talento en estado puro, aunque el marcador final refleje otra cosa.
Gregorio Manzano dispuso una alineación inédita con la que trató de ganar presencia en el medio campo sin disminuir el peso ofensivo del equipo. Salieron al terreno de juego Mario y Martí como pivotes, Víctor y Aduriz en la delantera y Borja Valero por la derecha, pero el complicado equilibrio que pretendía coseguir el preparador andaluz se vino abajo con las primeras andanadas de los levantinos.
La tripleta de internacionales formada por Villa, Mata y Silva exploró con insistencia todos los puntos flacos de una defensa mallorquinista que ayer concedió más facilidades de lo acostumbrado. El asturiano perdonó a los cinco minutos en un remate que se marchó desviado y poco después se alió con el Mallorca para evitar que los locales se adelantaran en el marcador. Villa empujó en posición fuera de juego una pelota cabeceada por Silva que iba entre los tres palos y el gol fue anulado.
Transcurrió la primera mitad según el guión previsto. Con un Valencia volcado sobre la meta de Aouate y un Mallorca a la expectativa y dejando que pasaran los minutos. Únicamente la salida del terreno de juego de David Silva, lesionado en una jugada fortuita al filo de la media hora, mermó la calidad y la confianza del Valencia, que aflojó su dominio y permitió las primeras aproximaciones mallorquinistas. La más clara la tuvo Gonzalo Castro, que erró en un mano a mano con César.
Sin Silva al timón, el Valencia perdió el rumbo y su fútbol frescura, aunque el peligro seguía latente. A falta de cuatro minutos para el descanso un fuerte disparo de Joaquín se estrelló en Dudu Aouate. Respondió Víctor desviando arriba un centro de Aduriz en una de las pocas combinaciones que se permitió el conjunto de Manzano en esta primera mitad. Enfilaron el camino de los vestuarios un Valencia que no había concretado ninguna de sus ocasiones y un Mallorca que en los últimos minutos se había aflojado el lazo que le asfixiaba y que empezaba a inquietar a la afición de Mestalla.
Pero no hubo reacción. Villa empujó en el área pequeña un centro-chut de Banega para adelantar a su equipo. Fue el gol de un delantero puro que siempre sabe dónde colocarse y que encarrilaba lo que se perfilaba como un claro triunfo ché.
El tanto del asturiano descompuso al Mallorca, que dimitió del partido. Mata, Villa, Joaquín y Pablo Hernández iniciaron con renovado ímpetu el asedio a la portería de Aouate. El guardameta volvió a mostrar su mejor versión, mientras la falta de definición y hasta el poste impidió a los valencianistas aumentar la cuenta.
Para entonces el conjunto de Manzano había perdido su identidad, paralizados por un prolongado apagón de ideas e incapaces de sacudirse el dominio local. Solo Borja Valero trataba de dar algo de verticalidad a su equipo, pero nunca encontró la ayuda de Víctor y Aduriz, desaparecidos, o de Gonzalo Castro, que volvió a acudir puntual a su cita con la regularidad. Del uruguayo, una pálida imagen del futbolista que brilló contra el Almería, sólo se recordará que provocó el penalti que materializó Borja. Iturralde decretó la pena máxima cuando Bruno se echó absurdamente encima de Castro en una jugada dentro del área que no tenía mayor peligro.
El conjunto bermellón regresa con un gran resultado, pero por lo visto sobre el césped no salen reforzados los que imaginan a un Mallorca en Europa la próxima temporada.
Valencia 1
l César
l Bruno
l D. Navarro
l Dealbert
l Mathieu (por Zigic)
l Albelda
l Banega
l Pablo (por Alexis)
l Mata
l Silva (por Joaquín)
l Villa
l Joaquín (m.28)
l Alexis (m.81)
l Zigic (m.88)
Mallorca 1
l Aouate
l Josemi
l Nunes
l Ramis
l Ayoze
l Mario (por Julio Álvarez)
l Martí
l Castro
l Borja
l Víctor (por Pezzolano)
l Aduriz (por Webó)
l J. Álvarez (m.68)
l Webó (m.77)
l Pezzolano (m.81)