R.C.D. Mallorca vs. Almería
J. BAUZÀ. PALMA.
Cuando un equipo no tiene fluidez con la pelota, sus futbolistas desequilibrantes están inapetentes y la defensa duda ante cada internada del rival, no quedan muchas más alternativas que encomendarse a la infalibilidad de su portero. Eso es lo que le sucedió en el día de ayer al Real Mallorca.
El equipo de Gregorio Manzano construyó su extraña victoria frente al Almería desde la portería, donde un brillante Dudu Aouate desbarató hasta media docena de ocasiones almerienses que se encaminaban hacia el gol. Fernando Soriano no pudo marcar en ninguna de las dos veces en las que se quedó solo frente al israelí. También aparecerán en todos los resúmenes televisivos las manos salvadoras del guardameta a dos disparos de Piatti, uno de ellos en el minuto 87 y que hubiera supuesto el empate almeriense. Para mayor incredulidad de los futbolistas de Hugo Sánchez, Gonzalo Castro remachó el triunfo un minuto después.
El guardameta israelí lleva encajados catorce goles tras once jornadas –afean la estadística los cuatro tantos recibidos tanto en el Camp Nou y como en El Molinón– y se mantiene sobresaliente en Son Moix, donde solo ha recibido dos tantos. Sin restar méritos al trabajo de la defensa, la más sólida de las últimas temporadas, Aouate ha firmado varias actuaciones determinantes para que su equipo se mantenga en la sexta posición.
El internacional israelí llegó al Mallorca en enero de 2009 para tratar de taponar la sangría de goles que recibía la portería bermellona, entonces defendida por un desafortunado Lux, que a su vez cubría la baja de Moyà, lesionado.
Dudu Aouate continúa la saga de grandes porteros que ha tenido el conjunto bermellón en los últimos años. Elegante, tímido y discreto, el hebreo enseña el camino para aspirar a objetivos más ambiciosos que el de la mera permanencia con actuaciones estelares como la de ayer.