ALEJANDRO VIDAL
La Universiada fue aquel evento del año 1999 que nunca debió celebrarse, que llenó algún que otro bolsillo, pero vació muchas arcas. No dotó a Palma de un solo equipamiento, ni le dejó le menor infraestructura urbana ni deportiva. Su única herencia la constituye el actual Ono Estadi, cedido al Real Mallorca SAD para ahorrarse el mantenimiento de una instalación inservible que nació muerta. El ataúd al que habría sido condenada lo ha ocupado el Lluís Sitjar que, en ruinas, vuelve a ocupar portadasy copar espacios informativos por razones muy distintas a las que históricamente le corresponden. En definitiva, un difunto por otro.
Si las cosas se hubieran hecho bien hace diez años, el Mallorca gozaría hoy de un campo de fútbol moderno, limítrofe con el Parc de Sa Riera y l´Ajuntament podría plantar su recinto ferial en el Camí dels Reis, con mejores accesos desde la Via de Cintura, un coste mucho menor y el derrumbe de este monumento al pladur.
Como aquello ya no tiene remedio, la idea es buena en las actuales circunstancias, aunque puede que no sea la mejor. No lo sé. Un brillante esbozo no siempre culmina con una sobresaliente ejecución. Que se lo pregunten a Lamela, por no salir de Son Moix. Es ineludiblemente una vía de escape entre aquel inolvidable error y la no menos equívoca decisión inicial respecto a la ubicación de las ferias.