Fútbol. Liga de Campeones
E. P. KAZÁN.
El Barcelona sólo pudo empatar (0-0) en su visita al Rubín Kazán en la cuarta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, tras un encuentro en el que el conjunto de Pep Guardiola se encontró con un muro que fue incapaz de superar, a pesar de dominar totalmente el partido y disponer de las mejores oportunidades.
El Barça se complica la clasificación tras sumar su segundo empate en cuatro partidos, lo que concede una importancia vital a su próximo compromiso, ante el Inter de Milán –que ganó ayer por 1-2 en Kiev– en casa, y la posibilidad del abismo en la recámara.
El cuadro blaugrana fue fiel a su idea, pero no pudo perforar un sistema defensivo prácticamente indestructible, el de un equipo que rechazó el balón, pero cumplió su objetivo de minimizar al Barça, abortando sus opciones y sembrando la sombra de la duda para las dos jornadas finales, en las que ambos conjuntos se jugarán su pase a los octavos de final, dentro de un grupo muy igualado.
Los pupilos de Berdyev probaron las mieles de la gloria en el Camp Nou con una idea y optaron por llevarla hasta los extremos en su terreno. Casi rechazando el balón y con el argentino ´Chori´ Domínguez como único jugador dispuesto a crear y no sólo a destruir, los rusos buscaban vencer a su rival por puro agotamiento de ideas.
Porque, al contrario de lo que pudiera pensarse, el principal enemigo azulgrana no era el frío. Sí lo fue el bloque perfectamente trabajado por Kurban Berdyev, que muestra una extraordinaria predisposición defensiva y una capacidad de trabajo colectivo que parece no tener fin.
Como si de una colmena se tratase, los futbolistas del Rubín Kazán cumplían con su cometido y conformaban una estructura sin carencias, sin huecos, aparentemente indestructible. Ni el fútbol de asociación del Barça, que monopolizó totalmente el balón, parecía poder romper tanto orden defensivo.
Xavi ejercía, una vez más, de director de orquesta, generando combinaciones con Iniesta o Messi, que trataban de desembocar en las botas de Ibrahimovic, quizás excesivamente estático y facilitando la labor de la zaga rusa.
La acumulación de jugadores en las inmediaciones del área rusa avanzó con el paso de los minutos. Nueve hombres, más el meta Ryzhikov, aparecían en los últimos veinticinco metros, alineados como un ejército.
El Barça tuvo sus opciones, la más clara a los tres minutos de juego, cuando Ibrahimovic encaró al portero ruso y su disparó se topó con el poste. Messi o Iniesta también dispusieron de oportunidades, pero ninguna tuvo éxito y ahora ya no pueden fallar en los dos próximos partidos si quieren estar en los octavos de final.
RUBIN KAZAN 0: Ryzhikov; Salukvadze, Ansaldi, Sharonov, César Navas; Noboa, Semak, Ryazantsev, Kaleshin; Karadeniz (Bukharov, min.62) y Domínguez.
BARCELONA 0: Valdés; Alves, Abidal, Puyol, Piqué; Touré, Keita (Henry, min.83), Xavi; Iniesta, Messi e Ibrahimovic.
ARBITRO: Konrad Plautz (Austria).
TARJETAS: amarillas a Semak y Ryzhikov por parte del Rubin Kazan; y a Puyol por el Barça.