Fútbol. Liga de Campeones
GINÉS MUÑOZ. BARCELONA.
Y la primera derrota de la temporada llegó en el partido oficial número trece. Una derrota dolorosa por inoportuna e inesperada, pero quizá necesaria para que el Barcelona vuelva sobre sus pasos y recupere la esencia de su fútbol, ese exquisito fútbol de presión y toque que se vuelve vulgar cuando no se ejecuta a la velocidad adecuada.
El Rubin Kazan dio la sorpresa en el Camp Nou (1-2) ante un Barça menor que, en cualquier caso, tuvo ocasiones de sobra para llevarse el partido, incluidos dos balones al palo de Ibrahimovic y Touré Yaya en la recta final.
En cualquier caso, el arranque del choque fue premonitorio. Faltaban pocos minutos para empezar el encuentro y, en el túnel de vestuarios, el azulgrana Piqué bosteza mientras espera, junto al resto de sus compañeros, a que el nuevo himno de la ´Champions´ sonara por megafonía para saltar al terreno de juego.
A esa hora, las gradas del Camp Nou estaban casi desiertas. Nada hacía indicar en el ambiente que había un partido importante, importantísimo para que el Barça dejara prácticamente resuelta su clasificación. Aún no se habían cumplido dos minutos de juego y un obús del desconocido Ryazantsev desde la frontal le daba la razón al bueno de Pep y hacía saltar la banca en las casas de apuestas. 0-1. Ni Kurban Berdyev, el peculiar técnico del Rubín, había soñado con un guión así. A partir del tanto, es cierto, los azulgranas trazaron un plan de acoso y derribo a la portería defendida por Ryzhiko. Ibrahimovic, Alves, Pedro, Iniesta y Xavi generaron media docenas de ocasiones en media hora, pero el Rubin, todo hay que decirlo, tampoco sufrió en exceso.
Los azulgranas, con un juego poco fluido, llegaban al área visitante casi por inercia. Pero faltaba algo más de movilidad arriba, una marcha más para desbordar la zaga rusa en los metros finales, una mayor dosis de determinación en cada remate a puerta.
Sólo un par de acciones de Messi en la recta final de la primera mitad parecieron reactivar al Barça y despertar al público, pero fue Ibrahimovic quien justo después de la reanudación bajó con el pecho el enésimo pase magistral de Xavi para fusilar con un derechazo a Ryzhikov (1-1).
El Barcelona se animó con el gol. Pedro y Messi estuvieron a punto de darle la vuelta al partido, pero el Rubín Kazan puso la puntilla en la única llegada clara tras la reanudación: un contragolpe conducido por Domínguez que Karadeniz culminó a velocidad de vértigo poco antes de la media hora (1-2). A partir de aquí, nervios y primera derrota azulgrana.
En el último cuarto de hora, los locales lo intentaron con muchos ganas y poco temple, pero las volea de Ibrahimovic y el cabezazo de Touré se estrellaron en los postes.
Suerte del empate de Dinamo de Kiev en Milán. Porque sino, la derrota de esta noche, además de dolorosa e inesperada, hubiese sido ciertamente preocupante.
BARCELONA 1: Valdés; Alves (Sergio Busquets, min.90+2), Piqué, Márquez (Keita, min.80), Abidal,Touré Yaya, Xavi, Iniesta, Messi, Pedro (Bojan, min.66) e Ibrahimovic.
RUBÍN KAZAN 2: Ryzhikov; Salukvadze, César Navas, Sharonov, Cristian Ansaldi; Kasaev, Cristian Noboa, Semak (Murawski, min.43), Ryazantsev (Kasaev, min.83); Karadeniz; Domínguez.
GOLES: 0-1: Ryazantsev, min.2. 1-1: Ibrahimovic, min.48. 1-2: Karadeniz, min.73.
ARBITRO: Laurent Duhamel (FRA). Mostró tarjeta amarilla a Iniesta (min.45), Murawski (min.78) y Ansaldi (min.90).