ALEJANDRO VIDAL
Hay mensajes que resultan innecesarios por obvios y etiquetas incómodas que es mejor no autoimplantar, como si ya no le pegaran a uno bastante sin necesidad de buscárselas.
En el transcurso de un acto inaudito en la historia del Mallorca y desconocido hasta ahora en cualquier club de fútbol como es presentar a un director de comunicación, por otro lado suficientemente conocido, el consejero delegado del club, más moderado que otras veces, lanzó una proclama inservible con la que, desde luego, no conseguirá llenar el Ono Estadi de admiradores ni tampoco de seguidores del equipo.
Todos los clubes del mundo son vendedores, incluidos el Madrid, el Barça, el Chelsea o el Inter. Depende de los jugadores que tengan y del precio, además de la propia voluntad del interesado. Pero no hace falta pregonarlo a los cuatro vientos. El aficionado mallorquinista ya se sabe esta canción de memoria porque está cansado de oirla y de que se la repitan como si cada espectador fuera directa o indirectamente culpable del estado permanente de la tesorería bermellona.
No es bueno mentir, pero tampoco hurgar en la herida de la verdad, sobre todo cuando a uno no se la preguntan. Y cuando no se inquieren explicaciones es porque quien las tiene que recibir ya las conoce o no las quiere conocer.
Que el Mallorca ya tiene a Aduriz en el mercado es de dominio hasta del propio jugador, que también se juega sus cuartos. Pero no hablemos de ello hasta el 30 de junio. Por fa.