ALEJANDRO VIDAL
El relajamiento de los jugadores del Mallorca en Gijón no debe caer en el olvido, porque constituyó no solamente un paso atrás en sus objetivos a corto plazo, sino un desprecio absoluto al calendario que se avecina y que obliga a ganar al Getafe mañana o a correr el riesgo de desandar lo recorrido en el comienzo del presente Campeonato de Liga.
Los buenos resultados obtenidos en casa contrastan con el mal juego del equipo fuera. Tres salidas y un solo punto. Si una no era de la Liga del Mallorca, según palabras de Gregorio Manzano, la última sí lo era y lo malo es que las tres próximas,- Atlético, Valencia y Barcelona- hay que darlas ya a beneficio de inventario si aplicamos la misma teoría.
Por eso no queda otra que ganar mañana y, a ser posible, al Racing el día 1 de noviembre sopena de encontrarnos cumplido el primer tercio de Liga con apenas una docena de puntos y muy alejados de las perspectivas justificadas o ilusorias que señalaron el estreno de la competición.
El técnico aseguró ayer que el equipo está bien. No sabemos si se refería al que venció al Valladolid o al que rozó el ridículo en El Molinón. Tampoco tenemos muy claro si hablaba del de Borja, Aduriz, Nunes y Aouate, la columna vertebral desaparecida en combate hace dos semanas, o del de los Mattioni, un misterio, Pezzolano, Corrales y Webó sin olvidar a Castro. Por suerte mañana podremos despejar alguna de estas incógnitas, bastante más interesantes que si se cita en el Ono mayor o menor número de espectadores.