R.C.D. Mallorca. El Equipo
S. ADROVER. PALMA.
El Getafe es la penúltima estación para que Aouate pase a engrosar una página de la historia del Mallorca. El portero acumula 472 minutos sin encajar un gol en casa, o lo que es lo mismo, está sólo a 119 minutos de batir el récord de imbatibilidad que marcó Carlos Roa en su primera etapa como bermellón –591–. Si los Soldado, Manu del Moral y compañía no están acertados ante el israelí, el cancerbero estará a escasos 29 minutos de la plusmarca. Además, este resultado será sinónimo de que los rojillos no habrán sido derrotados, como mínimo.
El internacional está rindiendo a un nivel excepcional desde que llegó en el pasado mercado invernal. Llevaba media temporada sin jugar en el Deportivo de La Coruña, relegado a la grada por Lotina en favor de Aranzubía. El club isleño, inmerso en su enésima crisis institucional, acertó de pleno al contratar al futbolista por 800.000 euros. Moyà estaba lesionado de gravedad y Lux no estaba al nivel que se esperaba. Manzano dio luz verde a una contratación que coincidió con la mejora del equipo sobre el campo.
La salida de Moyà al Valencia no ha supuesto ningún trauma para el técnico andaluz. Su apuesta por Aouate ha sido respondida con grandes paradas y, sobre todo, con un mensaje de enorme seguridad a la defensa. Más allá de algún error puntual en Gijón, el guardameta es sinónimo de tranquilidad. De ahí que esté cerca de superar a un ícono del mallorquinismo como Roa. El ´Lechuga´ alcanzó los 591 minutos en aquel Mallorca de Héctor Cúper de la temporada 1998/1999.
Seriedad atrás
El argentino estaba defendido por Olaizola, Marcelino, Siviero y Miquel Soler, una zaga que siempre resaltó por su eficacia. De hecho, su seriedad, entre otras virtudes, le llevó a ocupar la tercera plaza en la Liga y disputar la final de la Recopa de Europa. Además, conquistó la Supercopa de España.
Once temporadas después, los guardianes de Aouate son Josemi, Nunes, Ramis y Ayoze. Todavía se desconoce el límite de este Mallorca, pero al menos en su feudo está haciendo bien las cosas. La última vez que recibió un gol en Palma fue en la temporada pasada. El 8 de marzo ante el Betis, en un partido que finalizó 3-3, el ex del Dépor y Racing recogió por última vez el balón en el fondo de la mallas. Desde entonces, su cuerpo se ha convertido en una muralla inexpugnable. Ahora sólo el Getafe y el propio Racing de Santander pueden apartar de un récord que sería el símbolo de una forma de trabajar atrás que se acerca a la perfección. Al menos en casa.