CARLOS A. MORENO. RÍO DE JANEIRO.
La rotación continental, pese a ser una ley no escrita en el olimpismo internacional; la pujanza de la economía brasileña y el prestigio del presidente Luiz Inácio Lula da Silva fueron determinantes para la elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Las condiciones geopolíticas y económicas son las que mejor pueden explicar la condundente victoria de Río de Janeiro, la ciudad finalista con la menor calificación en el examen técnico realizado por el Comité Olímpico Internacional (COI).
Río de Janeiro, que ni siquiera había sido finalista en la disputa por los Olímpicos de 2008 y 2012, tuvo en el examen técnico una nota promedio de 6,4, una calificación bastante modesta frente a las de Chicago (7), Madrid (8,1) y Tokio (8,3). Esa desventaja fue la que llevó al Comité Olímpico Brasileño a enfatizar en los asuntos no técnicos en su campaña para defender la candidatura carioca.
La condición de Suramérica como única región del mundo, junto a África, que nunca ha organizado unos Juegos Olímpicos, fue un argumento sobre el cual se martilleó varias veces tanto en la campaña como en la presentación de la candidatura y en los discursos de todos los delegados brasileños. Lula, en todos sus pronunciamientos y entrevistas, alegó que había llegado la hora de la oportunidad para Suramérica y del COI de corregir ese "desequilibrio" geográfico en la concesión de los Juegos.
Según Lula, mientras que España y Japón ya organizaron unos Juegos Olímpicos y Estados Unidos organizó cuatro, y la Unión Europea se prepara para organizar los decimoséptimos, en Londres en 2012, América Latina sólo ha sido sede de los de México en 1968. Lula relató que en las conversaciones que tuvo esta semana con los electores del COI les pidió comprender que "Suramérica, que cuenta con 180 millones de jóvenes, merece realizar unos Juegos Olímpicos".
En su pronunciamiento en Copenhague, el mandatario reiteró que Suramérica y África son las únicas regiones que nunca han acogido la máxima cita deportiva mundial e insistió en que "nuestra candidatura no es sólo nuestra, también de toda América del Sur, de 400 millones de personas".
Pero la actual situación económica, un argumento que poco fue esgrimido durante la campaña, se convirtió en un ´As´ en la última semana, en la que Lula insistió en airear las estadísticas que indican que Brasil será uno de los pocos países que terminará este año con crecimiento económico, lo que le permite disfrutar a nivel mundial de un gran protagonismo económico.