ALEJANDRO VIDAL
El consejero delegado del Mallorca no dijo la verdad en el transcurso de sus declaraciones al término del Sevilla-Mallorca del pasado martes. Y no lo hizo al afirmar que no estaba tomada la decisión de despedir a unas decenas de trabajadores, como desveló DIARIO DE MALLORCA, porque él mismo la trasladó a su propio Consejo de Administración el pasado viernes y como, por otra parte, queda probado con el hecho de que la criba comenzó en la tarde de ayer. ¿Lo decidió ayer por la mañana y por la tarde ya viajaban abogados madrileños para formalizar los ceses?
Tampoco dijo la verdad cuando afirmó ante los periodistas que se encontró con una situación heredada. Martí Asensio no ha heredado nada, sino que compró voluntariamente, sin dolo ni engaño, un club de fútbol cuya situación conocía perfectamente de antemano y que tendrá que demostrar con el tiempo si, como asegura, es capaz de gestionar.
No es la primera vez que falta a la verdad. Es un mal camino y un comienzo nada bueno. Y conste que nadie discute el expediente laboral que ha abierto y al que, como empresario privado, tiene todo el derecho. Otra cosa son las formas utilizadas y culpar a otros de filtraciones propias.