R.C.D. Mallorca. La afición
S. ADROVER. PALMA.
Alberto Benito llevaba cinco años sentado en la tribuna sol baja de Son Moix. Quería estar lo más cerca posible del césped para ver a su Mallorca. Es el socio 1.372. Hace quince años que tiene ocupados todos los domingos de la temporada. Es de los que nunca fallan. Pero cuando se dispuso este verano a rascarse el bolsillo para renovar su abono decidió cambiar de ubicación. El coste tiene la culpa. "El cambio de sub´27 a adulto implicaba pagar casi 200 euros más, demasiada cantidad para los tiempos que corren. Por lo que preferí cambiar a una zona más económica", explica este técnico de comunicaciones de AENA.
El ejemplo de Alberto no es aislado. Los mallorquinistas también padecen la crisis. No quieren darle la espalda a su equipo, pero en algunos casos no queda más remedio que ceder. "Nunca me planteé dejar de ser socio, pero prefiero ver a mi equipo en una localidad peor que no verlo", explica su amigo Albert Cruz, abonado 905 y que ahora anima desde la tribuna sol alta. Han pasado de pagar 465 euros a 350, con el correspondiente descuento del diez por ciento por la fidelidad a la que se tiene derecho si se asiste al noventa por ciento de los partidos de la temporada anterior.
"Esta campaña hemos notado que ha habido una cierta tendencia al cambio de categoría. Hay hinchas que han pasado de la tribuna cubierta al fondo sur o de sol alta al fondo norte", confirma a DIARIO de MALLORCA el responsable de taquillas del club, Pep Calvo. No obstante, el empleado bermellón añade un matiz que considera vital. "Esto ha sucedido en el caso de las familias numerosas, a partir de cuatro o cinco personas, ya que el ahorro es significativo", subraya. "No ha sucedido tanto en personas solas", agrega.
Traslado
Por ejemplo, un adulto varón paga esta campaña 710 euros por un asiento en la tribuna cubierta, mientras que por trasladarse al fondo norte ingresa 255. De ahí que si son muchos en un mismo hogar, el ahorro sea enorme. "Y somos un club bastante barato comparándolo con muchos otros de España, incluidos algunos de Segunda División. Esto es un tema de la crisis, no de que el Mallorca ponga unos precios altos", señala convencido Calvo. El club roza los 12.000 abonados, una cifra ligeramente superior a la de la temporada anterior a estas alturas. "Desde que ganamos al Xerez se han apuntado unos quinientos más, aunque suele suceder cada año", concluye orgulloso Calvo.