ALEJANDRO VIDAL
Lo bonito del gol de Borja es que, al menos, valió un meritorio empate ante un rival muy difícil y en un campo impracticable. Desde este punto de vista, da exactamente igual que fuera el número mil de la historia del Mallorca en Primera o el 999. El próximo domingo, sin ir más lejos, convendría marcar el 1001 y, para mayor seguridad el 1002 y el 1003, no fuera a suceder que el tropecientos no sé cuántos del Tenerife nos amargara la estadística. Por cierto, no nos confundamos, el objeto de la estadística es reunir una serie de datos cuantitativos que permiten establecer unos significados precisos o alguna previsión de futuro. Nada que se parezca al hecho puntual que, por otra parte, tan de moda se ha puesto en la toda la prensa deportiva.
Hasta no hace mucho era impresincidible llevar al día una agenda con la fecha de nacimiento de cada futbolista para acudir con un fotógrafo y una tarta a festejar la efemérides. El pastel con velitas, por supuesto y a ser posible con los colores del equipo del pueblo, con lo feo que queda el bizcocho pintado de azul.
Bromas aparte, es digno de celebrar que el Mallorca haya marcado mil goles. Así que, como suele decirse en estos casos: ¡y que sean muchos más!