RICARD CABOT
Una semana antes de empezar la Liga, ni el más optimista de los aficionados se hubiera imaginado que, tras la segunda jornada (y pese a que uno de los rivales era el recién ascendido Xerez), el Mallorca contaría con cuatro puntos en su casillero. Sin deslumbrar, sin hacerlo bonito, con muchos aspectos a mejorar, lo cierto es que el equipo va sumando a base de actitud, de un buen comportamiento defensivo, de saber aprovechar sus escasas ocasiones y, por supuesto, a base de dosis de fortuna.
El Mallorca de Manzano tiene credibilidad porque tiene cubierta la columna vertebral de cualquier equipo que se precie. Un portero de garantías; un central de lujo para un equipo como el Mallorca; un centro del campo rocoso y con un futbolista que es capaz de marcar la diferencia como Borja Valero; y delante un Aduriz que se parte el pecho con el que haga falta. Llegarán momentos difíciles –siempre llegan con Manzano–, pero de momento el inicio es mejor de lo esperado.