FÚTBOL. VILLARREAL - MALLORCA
SEBASTIÀ ADROVER. PALMA.
Difícilmente Borja olvidará la lluviosa tarde de ayer en Villarreal. Hay demasiados motivos para sentirse orgulloso de su concurso ante los amarillos. Ya no sólo porque significara el regreso a su añorado Mallorca, ni siquiera porque anotara un excepcional tanto desde treinta metros que le dio un valioso punto a los suyos, sino porque entra por derecho propio en los libros de historia del club. El madrileño, el mismo futbolista que hace tres temporadas llegó por la puerta de atrás procedente del filial del Real Madrid, es ahora un nombre imborrable para el mallorquinismo. Marcó el gol 1.000, una cifra que describe la enorme progresión que ha sufrido la entidad en la elite del fútbol nacional en los últimas trece temporadas.
Era el minuto 74 de partido. Los rojillos perdían y sólo una acción aislada podía igualar el duelo. Aduriz fue objeto de falta y Borja no se lo pensó. A pesar de sus 24 años, ha vuelto a la isla con los galones que le faltaban en su anterior etapa. De ahí que no dudara en lanzar un fuerte disparo que botó sobre el mojado césped de El Madrigal, algo que sorprendió al meta internacional Diego López. Los pupilos de Manzano arrancaban un punto de un estadio de alta alcurnia, pero esa diana significaba mucho más que eso.
No obstante, el primer paso lo dio el pollencí Joan Forteza hace casi 49 años en el ahora ruinoso Lluís Sitjar. Fue el 18 de septiembre de 1960 cuando el bermellón marcó de cabeza tras un centro de Julià Mir, una diana que encarriló el triunfo ante el Racing de Santander (2-1). Ahora, 999 goles después, el testigo lo recoge este talentoso y trabajador mediapunta. Está cedido por el West Bromwich inglés, pero la opción de compra de cuatro millones de euros se antoja asumible si continúa evolucionando sobre el campo. Futbolistas de la talla de Vulic, Luque, Etoo y Arango ya inscribieron su nombre en esta particular estadística, un privilegio del que también goza Webó –marcó el 900–, compañero de Valero y que no entró en la convocatoria para el duelo ante el Villarreal. Borja no maravilló ayer, pero sí cumplió con su obligación, marcar diferencias. Ahora ya sí. Es uno de los jugadores mejores pagados de la plantilla –900.000 euros– y su compromiso con la casa es indudable. Lo único que falta es que su calidad siga regalando puntos al Mallorca. Así también se entra en la historia.