EFE. NUEVA YORK.
Una sobrecarga abdominal, que le impide, sobre todo, servir con normalidad además de condicionar otros movimientos, lleva a maltraer a Nadal, sometido otra vez a restricciones físicas a la hora de afrontar la acometida del último Grand Slam de la temporada.
Las dolencias que padece el jugador, reabiertas públicamente tras ser atendido en el duelo contra Nicolás Almagro, coartan la realidad de las expectativas de Nadal en Nueva York, que ayer se entrenó sin forzar en vísperas del enfrentamiento con el francés Gael Monfils, su próximo adversario en el camino hacia los cuartos del torneo (3 de esta próxima madrugada, Eurosport y Canal + Deportes).
Nadal se entrenó a media mañana. Intercambió golpes con un júnior local en la cancha de entrenamiento más alejada del Centro Nacional de Tenis Billie Jean King. Cerca de noventa minutos se ejercitó el balear, supeditado a la atención de su tío Toni, que conversó con el tenista durante varias fases de la sesión, y de su fisioterapeuta Rafael Maymó, atento a sus gestos.
El número tres del circuito no ensayó el saque, el aspecto del juego que le trae a maltraer desde hace tres semanas, cuando empezó a sentir, en Cincinnatti, el dolor en la zona abdominal. Tras el encuentro contra Almagro, que sacó con solvencia pero de forma incómoda, Nadal ocupó el tiempo en aliviar la zona dañada con mesoterapia y máquina. Después, tomó contacto con la pista, pero por "precaución" no forzó para ensayar el servicio. "Tiene una sobrecarga. Está molesto. Pero está bien", tranquilizó Maymó tras la sesión de entrenamiento. El encargado de reanimar los músculos del tenista rechazó que fuera "una contractura".