ALPINISMO. EXPEDICIÓN
JOSÉ LUIS GÓMEZ. PALMA.
Jugarse la vida por afición o por practicar el deporte que te gusta es algo poco habitual. Pero el amor que se tiene a esa disciplina es superior a cualquier riesgo, incluso la muerte. Quizás los deportistas que más tipifican esta definición sean los montañeros. El sufrimiento que padecen en su cometido es inimaginable. Pero los protagonistas aseguran que merece la pena.
Uno de ellos es el mallorquín Tolo Calafat. A sus 39 años iniciará este viernes su sexta expedición al Himalaya. Concretamente será al Sisha Pagma, de 8.027 metros, uno de los famosos ´ochomil´ de la sierra. "Es el más bajo de la cordillera. Su nivel técnico es bastante normalito, aunque es un ´ochomil´ y hay que tenerle mucho respeto. Si todo va bien estaremos de vuelta el 17 de octubre", afirma Calafat.
Pero esta nueva aventura tendrá algo especial. Lo hará con el prestigioso equipo de ´Al filo de lo imposible´ de TVE, aunque no estarán juntos cuando suban. "No voy exactamente con la expedición. Voy con Carlos Pauner, que está haciendo los catorce ´ochomiles´. Compartimos permiso, porque son muy caros. Estaremos en el mismo campo base, donde nos juntamos. Somos dos grupos y yo voy con Carlos", aclara el mallorquín.
Esta novedad supone todo un orgullo para el escalador. "Es la oportunidad de mi vida. Es como jugar en la Champions. Los conozco desde hace dos años, pero quiero compartir con ellos este mes y medio. Me hace mucha gracia. Además, como voy con esta gente estoy muy tranquilo. Me dejaré llevar. No tendré que preocuparme de dónde acampamos ni de las decisiones importantes", confiesa el alpinista.
Adversidades
Una expedición que conlleva varias dificultades, como las climatológicas, aunque reina el optimismo. "Son buenas (las condiciones). Para escalar un ´ocho mil´ hay dos periodos idóneos. El primero es entre abril y mayo. El otro es entre septiembre y octubre, que va a ser nuestro caso. Especialmente porque ya han pasado los monzones (vientos). Las complicaciones son las de casi siempre, la altura y la aclimatación al terreno", asegura.
Una hazaña para la que no contarán con oxígeno adicional. "No llevaremos. Igual habrá oxígeno medicinal, para emergencias en las que peligre la vida. Pero para subir la montaña no lo utilizaremos", aclara Calafat. Al menos este año sólo estará un día de paso por Nepal, un país inestable a pesar de la guerra civil que acabó hace un año. "Ya fui el año pasado y ya se notaba el cambio. No había tantos malos rollos, aunque siguen siendo corruptos a tope, como a la hora de pagar el permiso para subir. Si quieres rapidez tienes que aportar lo tuyo. Pero como sólo estaremos un día, no habrá ningún problema", reconoce el alpinista. Aunque este reto no será tan complicado como el de subir al Everest en 2006. "Será más fácil. Cuando lleguemos a nuestra cima aún faltarían otros 800 metros para llegar al Everest", afirma.
Un escalador como el balear no podía quedarse al margen de la muerte de Óscar López y la posterior desestimación de su rescate. "Es una lástima. Era un chaval de élite, muy bueno. Hay que saber a lo que juegas. Tenía un monte muy difícil. Veo lógico que se haya suspendido la búsqueda. Era muy complicado y ponía en peligro muchas vidas. A principios de julio le habrían sacado, porque había mucha gente en el K2. Ahora no había nadie", concluye.