Tenis. ATP
R. CABOT. PALMAS.
Rafel Nadal se toma con calma su regreso a la lucha por los títulos. Consciente de que tras más de dos meses alejado de las pistas su puesta a punto va a ser lenta, el mallorquín parece resignado a tomarse los próximos torneos, incluido el Abierto de Estados Unidos que comienza el próximo día 30, con toda la tranquilidad del miundo y como preparación para el final de la temporada.
Nadal, que esta próxima madrugada debutará en el Master 1.000 de Cincinnati ante el italiano Andreas Seppi, que ayer se impuso en tres sets al checo Hernych, nota no solo en los partidos, sino también en los entrenamientos, que está lejos de su mejor forma física, como es lógico por otra parte. Nada más quedar eliminado el pasado jueves en el Montreal por el argentino Juan Martín del Potro, sin tiempo que perder, Nadal tomó un vuelo con destino a Cincinnati para entrenar con vistas al torneo que se celebra en esta ciudad. Con una temperatura de 27 grados, Nadal ha entrenado estos días algo menos de dos horas, 1 hora y 45 minutos, un tiempo sensiblemente inferior a lo que está acostumbrado. Hubiera deseado entrenar más, pero en declaraciones que recoge la agencia Associated Press, Nadal reconoció que todavía no puede. "Necesito ir poco a poco", dijo tras uno de los entrenamientos que le sirven para ponerse a tono.
Esta lentitud a la hora coger el ritmo de entrenamientos, de partidos, en definitiva, de revivir las sensaciones de cualquier tenista de primerísimo nivel, le obliga a afrontar con resignación los próximos torneos. Es muy posible que Nadal supere esta próxima madrugada al italiano Seppi, un jugador que en condiciones normales es muy inferior al actual número tres, pero el de Manacor sabe que debe hacerlo muy bien y el rival tener un pésimo día para derrotar a alguno de los jugadores que figuran en el ´top ten´.
Nadal resta importancia a esta circunstancia porque sabe que está dentro de un proceso normal, de adaptación a las pistas y de los temores lógicos a que se reproduzcan las lesiones en sus dañadas rodillas. Por lo tanto, acepta que el US Open le llega demasiado pronto y que no estará a su mejor nivel. Pero prefiere ver el lado positivo de la situación. "El US Open es muy importante, porque es uno de los torneos grandes de la temporada", afirma, "pero después de este torneo queda todavía mucha temporada y me gustaría estar preparado para jugar un buen final de temporada". Respecto a la pérdida del número 2, en favor del escocés Andy Murray, a Nadal tampoco parece preocuparle mucho: "Es solo un número", dijo el lunes. "Espero estar preparado en un futuro para volver a ser el número 2 o el primero, pero el 3 también es un muy buen número", concluyó.