R.C.D. MALLORCA. PLANIFICACIÓN
S. ADROVER / R. CABOT. PALMA.
Manzano está contando hasta diez. Ahora más que nunca, el técnico debe saber controlarse y lanzar su ira hacia otra parte que no sea la planta noble de Son Moix. Tiene motivos para ello. Cuando tan sólo faltan once días para que se inicie la Liga, su plantilla es la misma con la que empezó el trabajo el 14 de julio. Los fichajes prometidos sólo son una ilusión que ahora se le está volviendo en su contra.
El jienense está abatido, resignado. Su estado de ánimo está tan bajo como sus fuerzas para seguir adelante. Así se le vio tras su breve encuentro con Nando Pons, de sólo media hora, en las oficinas del club. Tenía cara de pocos amigos y la mirada perdida. Apenas tiene información. Busca un interlocutor válido y no lo encuentra. Ayer esperaba reunirse con el consejero delegado Javier Martí Asensio para trasladarle su decepción y pedir una explicación, pero el madrileño llegará esta mañana a la isla. Manzano está tan desanimado, que incluso anoche se planteaba si comparecer ante los medios de comunicación en la rueda de prensa prevista para hoy. Es consciente de que sus palabras tienen una trascendencia que puede incomodar a más de uno.
El Mallorca es el único club de Primera División que todavía no ha incorporado a nadie, ni siquiera para disimular. "Necesitamos cuatro o cinco jugadores", pronunció incluso antes de que el equipo iniciara su concentración en Kössen (Austria). Ha repetido estas palabras en todas sus comparecencias desde entonces. Cinco semanas después sigue esperando unos futbolistas que deben reforzar una plantilla mermada por las bajas respecto al curso pasado. Se han marchado seis titulares –Moyà, David Navarro, Scaloni, Cléber, Jurado y Arango– y los sustitutos son sus suplentes del anterior curso, los jugadores que han regresado de su cesión –Víctor, Tuni, Martí Crespí y los hermanos Castellano– y algunos del filial –Alberto, Tejera y Sergi Enrich–.
Un balance que no satisface al entrenador, que ha sabido esperar todos los acontecimientos que se han sucedido en el club este verano casi sin abrir la boca. El proceso de venta le ha hecho ser paciente. Sonó el grupo de Serra Ferrer; después el de Carlos González, que incluso dejó entrever que daría la baja a Webó y Corrales sin ser siquiera el dueño. Finalmente, con Javier Martí Mingarro como máximo accionista, esperaba que el proceso de contratación de jugadores se acelerara. Ya no había excusas. No obstante, doce días después los movimientos sólo han sido institucionales. Ninguno más. A pesar de las intenciones de Martí Asensio, el capítulo de altas sigue sin estrenarse. Ni Borja Valero ni Tom De Mul, aunque todavía pueden llegar.