ALEJANDRO VIDAL
Mientras los compradores del Mallorca dibujan el organigrama de su futuro Consejo de Administración, el nuevo apoderado, Javier Martí Asensio, parece estar metido de lleno en completar la plantilla con la que habrá que afrontar la temporada de inminente estreno.
Todo apunta a que, sea quien sea el presidente de la sociedad, se van a delimitar muy claramente las distintas áreas de gestión, la parcela deportiva directamente controlada por el joven Martí, que ya ha empezado a imponer sus ideas, y la económica con el objetivode gestionar el déficit del club bajo la presidencia que, a su vez, ostentará la representación institucional.
No es una fórmula muy diferente a la de otras etapas del club, si acaso con la salvedad de que es opinión común no sólo del nuevo equipo dirigente, que tanto en el Ono Estadi como en Son Bibiloni hace falta savia nueva, caras diferentes, una renovación de cargos y responsabilidades que se debe acometer sin prisas, pero si pausa y, sobre todo, sin errores porque el rosario de ofertas, peticiones y enchufes no ha hecho más que empezar.
Nando Pons pesca, bajo vigilancia, en Madrid. Va a haber refuerzos sin tirar la casa por la ventana. Si alguien cree que el perfil de los Martí Mingarro se corresponde con algún tipo de mecenas insensato al uso, se equivoca. Caprichitos pocos. Los justos para generar la ilusión sin la cual no pervive el sentimiento y se resquebraja el fundamental soporte de cualquier club: la afición.