ALEJANDRO VIDAL
Desde Melbourne a New York, la ausencia de Rafel Nadal en Wimbledon ha ocupado los mayores titulares de los periódicos de todo el mundo, sólo la baja de Carlos Tévez en el Manchester United le ha restado tamaño en algún rotativo inglés. Tal es la repercusión de todo lo que rodea al tenista mallorquín que vive sus momentos más difíciles.
Podemos sentirnos anonadados, no sorprendidos. En cualquier caso siempre estaremos agradecidos porque no sólo nos ha hecho disfrutar, sino que muchos habitantes del planeta se han enterado de la existencia de Mallorca gracias a él.
Nos guste o no, y siempre indiferente a su voluntad y a la nuestra, se abre un paréntesis en la carrera del manacorí. Un período de descanso y recuperación, pero también de reflexión. A Rafel le han sobrado partidos, torneos de segunda fila y exhibiciones, aunque probablemente sólo se hubiera retrasado, que no impedido, lo inevitable. No queda otra que esperar al día en que las mismas campanas que tañen tristemente, anuncien con alegres sones su regreso.