NATACIÓN. Masculino / Final 4x100 libre
SEBASTIÁN FEST. PEKÍN.
El oro de Estados Unidos en los relevos 4x100 libre dejó historias para hablar por años. Se hablará de la sorprendente explosión de un veterano de 32 años como Jason Lezak, que se tomó revancha de dos frustraciones olímpicas consecutivas. También de un récord mundial de otro planeta. Y se hablará, quizás, de que fue gracias a la fuerza de Lezak que Michael Phelps se convirtió el domingo 17 de agosto en la máxima figura histórica de la natación al ganar ocho medallas de oro en unos Juegos Olímpicos.
"Fue una sensación irreal, porque formé parte en 2000 y 2004 de los relevos que se llevaron plata y bronce. Estados Unidos es tradicionalmente una potencia en los relevos, pero no nos consideraban favoritos. Es fantástico", explicó Lezak, que cambió por completo su vida en tan solo 46,06 segundos.
Fue el tiempo que necesitó para quebrar al francés Alain Bernard, gran figura de la velocidad, recuperar la diferencia que tenían los europeos sobre los norteamericanos y, en el último instante, demostrar cuán importante es saber llegar, lo vital que es pulir la técnica de la última batida, la última brazada para que la pared certifique que uno está ahí, en la meta.
"Sentí que lideraba, sabía que tenía que acelerar, pero se hizo más difícil", reconoció el musculoso Bernard, que primero vio como Lezak le comía en los últimos 30 metros la considerable ventaja que acumulaba y después vio como los pequeños azulejos blancos que señalan la meta se negaban a ser tocados por sus dedos, en una estirada inútil por mal calculada.
Los franceses, que saborearon la victoria hasta el final, intentaron encontrar explicaciones. "El toque final marcó la diferencia. La experiencia se impuso al talento", dijo un sereno Frederick Bousquet, que buscó el lado positivo: "Estamos cuatro segundos por debajo de nuestro mejor tiempo. Si alguien nos decía hace un año de firmar la medalla de plata, lo hacíamos".
Estados Unidos se llevó el oro con un tiempo de 3:08,24 minutos, récord mundial que tritura la marca anterior, los 3:12,23. Francia registró un tiempo de 3:08,32 minutos, una marca tan estratosférica como amarga para los galos. Australia fue bronce con 3:08,91. Los registros dan una idea de la notable final vivida en la gris mañana de Pekín por miles de espectadores en el Cubo de Agua: además de Estados Unidos, Francia y Australia, también Italia y Suecia rompieron el récord mundial vigente hasta hoy.
Garrett Weber-Gale, dueño del segundo relevo estadounidense, confiaba en Lezak: "Estaba convencido de que si había alguna persona que podía hacer esto, ése era Jason. Se lo vi en la cara".
"Nunca en mi vida vi algo así. Fue increíble", dijo Eddie Reese, entrenador de los relevos estadounidenses. "Esperaba bajar dos segundos el récord mundial. ¿Pero cuatro? Esta carrera fue de otro mundo", concluyó.